El Banco Popular de China (PBOC, central) advirtió hoy de una mayor presión inflacionaria en el gigante asiático en los próximos meses debido a los efectos del repunte de la demanda interna, los cambios en la oferta laboral y la flexibilización monetaria global.

En su informe trimestral de política monetaria, el organismo apuntó que la recuperación de la economía china durante el último trimestre de 2012 "puede traducirse en movimientos de los precios de forma muy rápida" y subrayó que, durante esta etapa de transición económica, "la prevención de los riesgos de inflación debe ser la prioridad".

El Índice de Precios al Consumo (IPC) se situó en el 2,5 por ciento interanual en diciembre de 2012, una cifra superior a la que se registró en noviembre (2 por ciento) y octubre (1,7 por ciento).

"Aunque actualmente los precios son relativamente estables, las incertidumbres se están acumulando", apuntó en su informe el organismo encargado de la política monetaria del país.

El PBOC espera un aumento de los precios de los productos agrícolas y de aquellos que son intensivos en mano de obra debido a que la edad de empezar a trabajar de los jóvenes chinos se está alargando paulatinamente.

Además, también indicó que la oferta monetaria mundial "será muy flexible en un largo periodo de tiempo, lo que hace necesario tener en cuenta una posible inflación importada".

En cuanto a su política monetaria, el Banco reiteró que continuará aplicando medidas "prudentes y orientadas al futuro, con un nivel razonable de liquidez en el mercado".

La economía china creció un 7,9 por ciento interanual durante el año pasado, especialmente durante el último trimestre, cuando se puso fin a una desaceleración que había durado hasta siete trimestres.

En este sentido, el Banco Central espera que la economía del gigante asiático "mantenga un crecimiento estable y relativamente rápido".

El PBOC inyectó el pasado 5 de febrero 450.000 millones de yuanes (72.200 millones de dólares, 53.300 millones de euros) en el sistema financiero del país para afrontar el aumento del consumo que se espera por las próximas vacaciones de Año Nuevo chino.

Esta cifra, que es la mayor inyección de liquidez de la historia del gigante asiático en un solo día, se efectuó mediante acuerdos de recompra inversa, más conocidos como "repos".

La obtención de liquidez mediante los mecanismos que proporciona el mercado abierto, como los "repos", muestran las reticencias del PBOC a recurrir a procedimientos más rígidos, como la modificación del coeficiente de caja, que establece el porcentaje de dinero que un banco debe mantener en reservas.

Durante el año pasado, el banco central bajó dos veces estos coeficientes de caja para estimular el crecimiento económico del país, algo que, según varios analistas, no es "deseable" para Pekín por la consecuente alza en la inflación que provoca.