El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, pidió hoy a los Veintisiete que en la cumbre que se celebrará este jueves y viernes den una respuesta a los 25 millones de desempleados de la Unión Europea.

Barroso llamó a conseguir un acuerdo sobre los presupuestos comunitarios 2014-2020 "que sea una expresión de solidaridad con los países que más sufren la crisis y que no tienen siquiera medios para ayudar a los ciudadanos más perjudicados".

Barroso reclamó, en un discurso en el Parlamento Europeo, a los jefes de Estado y Gobierno que "no desaprovechen la oportunidad" y encuentren herramientas para dar a los jóvenes y a los 25 millones de parados europeos "una vida digna".

El líder del Ejecutivo recordó que la Comisión ya ha apostado por iniciativas para atajar el paro, como la reorientación de fondos de otros programas europeos o la propuesta de garantía juvenil, una iniciativa para que los gobiernos den una oportunidad laboral o formativa por ley a los que lleven 4 meses inactivos.

"El presupuesto europeo debe usarse para ese tipo de problemáticas sociales (...). Sería muestra de solidaridad", dijo a los eurodiputados.

El presidente permanente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, avanzó ayer en la misma línea que propondrá destinar "varios miles de millones" a una iniciativa centrada en combatir el desempleo juvenil", en el marco de las negociaciones del presupuesto comunitario plurianual de 2014 a 2020, que se retoman este jueves.

Ante el pleno de la Eurocámara, que también deberá dar luz verde a las cuentas europeas para que salgan adelante, Barroso dijo confiar en conseguir un acuerdo político en esta cumbre, la segunda vuelta de la frustrada negociación de los Veintisiete del pasado noviembre.

El líder de la CE advirtió de que "más demoras en este asunto enviarían un mensaje negativo en un momento de recuperación económica frágil" en Europa.

Por otro lado, señaló que, "pese al pequeño tamaño del presupuesto europeo, solo un 1 % del PIB, es un instrumento muy importante en materia de inversión para la agenda de crecimiento y competitividad".

"Sobre todo para las regiones más vulnerables, necesitamos financiación para establecer profundas reformas estructurales", añadió.

A veinticuatro horas del inicio de la cumbre, las posturas siguen muy alejadas entre los contribuyentes netos, liderados por Reino Unido y Alemania, que reclaman todavía más ajustes en línea con la austeridad exigida a las capitales, y los mayores beneficiarios de las ayudas europeas, como España, que tratan de limitar el alcance de las rebajas.

Pese a ello, tanto Van Rompuy como el Ejecutivo comunitario se han mostrado optimistas sobre las posibilidades de acuerdo.

El punto de partida de la negociación será la última propuesta de compromiso que presentó Van Rompuy, un recorte de 80.000 millones de euros respecto al plan original de la Comisión (que ascendía a 1,091 billones para 7 años).

Esta última oferta mejora la posición de España frente al primer plan Van Rompuy, que hubiera supuesto pérdidas por valor de 20.000 millones de euros en fondos europeos en comparación con el periodo actual 2007-2013.

Se incluye además un fondo específico para España de 2.750 millones de euros, además de incrementos en las subvenciones agrícolas y regionales.