El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, instó hoy a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) a que alcancen un compromiso sobre el presupuesto comunitario y puedan acometer las reformas de competitividad que relancen su economía.

Tras la intervención del presidente de Francia, François Hollande, ante la Eurocámara, Durao Barroso insistió en que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, que se reúnen el 7 y el 8 de febrero en Bruselas, acerquen sus posiciones divergentes sobre el presupuesto para 2014-2020.

"Les apelo para que alcancen un compromiso que esté a la medida de la ambición que tenemos para Europa y que nos permita apoyar todas las reformas en favor de la competitividad", subrayó Barroso.

Mediante esas reformas, agregó, los veintisiete países comunitarios apoyarán "la agenda Europa 2020, al tiempo que se mantienen como centrales nuestras preocupaciones en solidaridad, cohesión económica, social y territorial, que son principios inscritos en nuestros tratados".

En su cumbre extraordinaria del jueves y el viernes próximos, los Veintisiete intentarán acordar las cifras del presupuesto comunitario para 2014-2020.

Según la propuesta hecha en noviembre pasado por el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, el presupuesto para esos siete años sería de 973.000 millones de euros, 80.000 millones menos que los planteados por la CE y 20.000 millones menos respecto al marco anterior (2007-2013).

Se espera que Van Rompuy plantee el mismo jueves a los Veintisiete una propuesta modificada sobre la actual que presentó en noviembre, acerca de la cual los países fueron incapaces de ponerse de acuerdo y que ya rechazó la Eurocámara por considerarla escasa.

Entre los Estados, las posiciones son divergentes entre los que, como Francia, España o Italia, no quieren recortes en las políticas agrícola y de cohesión por considerarlas esenciales, y otros como Reino Unido, Holanda o Alemania que desean ampliar esos recortes.

Por su parte, durante su intervención ante el pleno de la Eurocámara, Hollande afirmó que en tiempos de recortes nacionales Europa debe mantener "un nivel de gasto que permita impulsar la actividad económica".

También defendió que en el presupuesto europeo se mantengan las partidas de fondos estructurales y de cohesión sin recortes importantes para permitir que países golpeados por la crisis, como España, vuelvan a crecer cuanto antes.

Opinó que plantear más reducciones sobre las ya propuestas por Van Rompuy sería crear "nuevos elementos desfavorables para el crecimiento", al tiempo que aseguró que solo el crecimiento y la cohesión permitirán la recuperación económica.

"Para países como Grecia, Portugal y otros, como España, la idea era que se les pedía mucho, quizá demasiado, en el plan presupuestario nacional y en competitividad industrial, pero que Europa vendría en su apoyo a nivel de fondos estructurales y políticas cohesión", recordó Hollande.

El Parlamento Europeo (PE), a través de su presidente Martin Schulz, ya ha expresado su oposición y ha anunciado que vetará un presupuesto comunitario demasiado restrictivo y que impida que algunas de sus políticas, como las de educación y relativas a las becas Erasmus, entre otras, puedan desarrollarse de forma adecuada.

En las respuestas a Hollande, el eurodiputado francés Daniel Cohn-Bendit (Los Verdes) tuteó al jefe del Estado de su país para decirle: "Te entiendo, François. El cambio es ahora, así que vayamos derechos... Hablemos de presupuesto y del problema entre el Consejo y el PE, es decir entender el valor añadido del presupuesto".

"Lo estúpido es creerse que, porque hay que hacer recortes a nivel nacional, también hay que hacerlos a nivel europeo. Es justo lo contrario", dijo Cohn-Bendit, quien reclamó saber "dónde están los 120.000 millones de euros" del programa de relanzamiento del crecimiento y el empleo acordado por los jefes de Estado en 2012.

Por su parte, el liberal belga Guy Verhofstad consideró que "hoy en día el estrabismo político gobierna Europa. Peor aún, es una verdadera estafa presupuestaria la que se prepara, pues se llevan los compromisos al nivel que quieren los países de la cohesión y los pagos al de los contribuyentes, creando un agujero de 60.000 millones de euros".

Para el presidente de los populares europeos (PPE), Joseph Daul, la propuesta actual "es una política negacionista y les advierto ya de que la vamos a rechazar. Va en la dirección errónea porque, en vez de invertir en el futuro de Europa, asedia uno de nuestros motores de crecimiento que es el presupuesto europeo".

El presidente de los socialdemócratas (SD), Hannes Swoboda, pidió "un presupuesto ambicioso, moderno, orientado al crecimiento y al empleo", al tiempo que advirtió de que el PE sólo aceptará un presupuesto que refuerce esas políticas.