Un grupo de cincuenta salafistas detenidos en la cárcel marroquí de Salé-2 (cerca de Rabat) negocian con el Gobierno marroquí un indulto tras preparar una especie de "arrepentimiento público".

Según dijeron a Efe fuentes de la Coordinadora por la defensa de los detenidos islamistas, que dice actuar en nombre de los 700 detenidos de ideología salafista en distintas cárceles de Marruecos, la iniciativa está liderada por el preso Hasán Jatab, que ya en los últimos meses se ha desmarcado de los detenidos más extremistas.

Jatab ha hecho circular un escrito para invitar a los detenidos salafistas a "retractarse de las ideas más extremistas" y supuestamente renunciar al recurso a la violencia, escrito al que se han adherido 50 presos, según las fuentes, que desmintieron que haya 400 presos sumados a la iniciativa, como publica hoy un diario local.

El escrito de arrepentimiento será presentado en los próximos días ante los ministerios de Justicia e Interior a través de Mohamed Jalidi, secretario general del Partido del Renacimiento y la Virtud (islamista moderado).

Las fuentes recalcaron que los firmantes son solo una corriente "minoritaria" dentro del conjunto de detenidos islamistas, que llevan a cabo una campaña desde hace más de un año por conseguir mejoras carcelarias y para denunciar torturas que son sistemáticamente negadas por la Dirección de la Administración Penitenciaria.

El salafismo no tiene en Marruecos el peso ni la organización que presenta en otros países árabes como Túnez y Egipto, pero en los últimos tiempos se hace más visible en manifestaciones, conferencias de prensa y otros actos públicos.

Varias figuras del salafismo local han hecho pública su voluntad de constituir un partido político salafista, pero no parece viable dado que la constitución prohíbe expresamente la formación de partidos sobre bases religiosas o étnicas.

El actual ministro de Justicia y Libertades, Mustafá Ramid, él también islamista moderado, ya propició en febrero de 2012 el indulto de tres líderes salafistas marroquíes presos por su supuesta conexión como mentores de los atentados de Casablanca de 2003.