Un total de 83 sacerdotes, cinco religiosas, tres religiosos, tres seminaristas, un arzobispo y un obispo han sido asesinados en Colombia desde 1984, el último de ellos el pasado sábado, informó hoy el presidente de la Conferencia Episcopal de este país, monseñor Rubén Salazar.

"Desafortunadamente nosotros como Iglesia no escapamos de la situación de violencia que vive el país, si todos los días hay tantos muertos sería casi imposible que dentro de ellos no cayera un sacerdote", se lamentó en una rueda de prensa Salazar, al inicio de una asamblea plenaria de esta institución.

El prelado hizo una mención especial al padre Luis Alfredo Suárez, asesinado el pasado sábado en el municipio de Ocaña, en el departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela.

"El último asesinato es el que sucedió en Ocaña el sábado pasado, y parece ser una cosa trágica, y absolutamente repudiable, y es que fue una equivocación (...), querían matar a otra persona, lo que indica que en Colombia se sigue asesinando con fines inhumanos y dictados por razones políticas y económicas", manifestó.

Y agregó: "si el sacerdote Luis Alfredo Suárez fue víctima de una equivocación, eso significa que todas las personas en cualquier parte del país podemos estar en peligro, porque todos podríamos ser víctimas en cualquier momento de una equivocación y podríamos ser asesinados".

Además de las víctimas mortales que el conflicto armado y la violencia han dejado en Colombia desde 1984 entre miembros de la Iglesia, Salazar informó que en ese mismo periodo 17 obispos y 52 sacerdotes han sido víctimas de amenazas.

"En el país hay una cantidad de sacerdotes que están amenazados precisamente por su labor evangelizadora en ciertas zonas del país en donde la ley está fuera de orden, porque imperan las leyes de las bandas criminales, sean las que sean, y allí el trabajo evangelizador no es bien visto", concluyó el jefe de la Iglesia colombiana.