La Policía Nacional del Perú seguirá usando caballos en su unidad montada, pero con mayor protección, para evitar accidentes como el que produjo la muerte de dos animales en los últimos meses, afirmó hoy el director de la institución, Raúl Salazar.

A raíz del pedido de asociaciones defensoras de los animales que exigieron la desactivación de la policía montada, Salazar anunció que los caballos utilizados por la policía para el patrullaje usarán cascos y chalecos, similares a los que visten los jinetes en concentraciones públicas.

"Estos animales son dóciles, nunca atropellan al ciudadano (...). Un animal, montado por su jinete, inmediatamente impone el respeto, es persuasivo y ayuda a mantener el orden", explicó Salazar para justificar su uso.

El viernes pasado, una yegua de la policía montada y su jinete sufrieron lesiones por la explosión de una bombarda lanzada por un hincha en los exteriores del estadio Monumental de Lima.

El jinete se recupera actualmente de las heridas, pero la yegua murió por hemorragias internas.

El director de la Policía dijo haber pedido a las autoridades del club Universitario, que jugó ese día en el Monumental, que ayuden a identificar al barrista que lanzó el explosivo.

"A Dios gracias que esa yegua estaba ahí, de lo contrario pudo haber varios muertos", comentó Salazar a Radio Programas del Perú (RPP).

"Con la dimensión de su cuerpo ha podido absorber toda la onda explosiva del artefacto e incluso salvar a su jinete, los caballos son animales dóciles, la Policía les tiene un gran cariño", añadió.

En el mismo sentido, el ministro del Interior, Wilfredo Pedraza, dijo a la prensa que serán "inflexibles con las barras que en lugar de promover el deporte promueven actos de delito".

Pedraza opinó que la policía montada cumple un servicio fundamental y aseguró que también protegen a los caballos de esa unidad, tras expresar su respeto por las declaraciones de los defensores de los animales que criticaron la muerte de las yeguas.

Otro caballo fue sacrificado por la policía montada en octubre pasado cuando perdió una pata, a raíz de un enfrentamiento entre la policía y comerciantes en el desalojo de un mercado de abastos en Lima.