Los ingresos hospitalarios por afecciones respiratorias aumentaron un 20 por ciento en Pekín durante la última nube de contaminación que sufrió la ciudad el pasado mes de enero, informó hoy el periódico local Beijing Morning Post.

El rotativo aseguró que, por ejemplo, en el caso de un hospital para niños de la capital china, más de la mitad de los ingresados sufrían infecciones respiratorias.

Aunque desde inicios de este mes el cielo azul ha vuelto a la capital, durante enero la contaminación superó los peores niveles de alerta, algo que motivó la petición a los ciudadanos de que no salieran a la calle.

Además, las autoridades ordenaron la inmovilización del 30 por ciento de los vehículos oficiales o la clausura de 103 fábricas altamente contaminantes.

Durante el mes pasado Pekín registró cotas históricas de polución, concretamente el día 12, cuando la concentración de partículas PM2,5 alcanzó los 993 microgramos por metro cúbico de aire (la Organización Mundial de la Salud considera aceptables los 25 microgramos por metro cúbico).

Todo ello ha provocado la ira de los pekineses -que han expresado su indignación a través de las redes sociales- y hasta de los medios de comunicación oficiales, que han pedido "acciones concretas" a las autoridades de la ciudad.

El periódico China Daily instó ayer al Gobierno chino a revelar los detalles y las causas de la contaminación "si realmente quiere abordar el problema seriamente".

La constante contaminación del aire de la ciudad se atribuye a las emisiones procedentes de la quema de carbón en las centrales eléctricas próximas y a los humos que desprenden los vehículos de las calles de la capital.