El fabricante japonés de electrónica Sharp perdió 424.347 millones de yenes (3.390 millones de euros) entre abril y diciembre de 2012, con lo que prácticamente dobló los números rojos de un año antes, cuando tuvo un negativo de 213.501 millones de yenes (1.707 millones de euros).

En los nueve primeros meses del año fiscal, Sharp registró una pérdida operativa de 166.230 millones de yenes (1.330 millones de euros), por debajo del beneficio operativo de 9.140 millones de yenes (algo más de 73 millones de euros) del mismo periodo de 2011.

Además, sus ventas de abril a diciembre se situaron en 1,78 billones de yenes (14.240 millones de euros), un 6,4 por ciento menos que en el mismo periodo de un año antes.

La compañía, que en septiembre celebró su centenario en medio de una crisis sin precedentes, achacó estos resultados a la caída de su negocio de televisores y los costes de su duro proceso de reestructuración iniciado el pasado año para retomar el vuelo.

En estos nueve meses, las ventas de la división audiovisual de Sharp cayeron un 36,5 % interanual, mientras que la de componentes electrónicos, entre los que se encuentran las pantallas LCD, subió un 40,1 % con respecto al mismo periodo de 2011.

En el tercer trimestre del año fiscal 2012, de octubre a diciembre, la compañía reportó una pérdida neta de 36.700 millones de yenes (293 millones de euros), casi cinco veces menos que los 173.600 millones de yenes (1.410 millones de euros) negativos del mismo periodo del año precedente.

El beneficio operativo fue de 2.600 millones de yenes (casi 21 millones de euros), con lo que retomó las ganancias por primera vez en cinco trimestres, gracias en parte a la recuperación de su sector de pantallas LCD.

En este sentido, de octubre a diciembre, las ventas de la compañía mejoraron un 15 por ciento interanual hasta los 678.200 millones de yenes (5.420 millones de euros).

De cara al final del año fiscal, que concluye el 31 de marzo, la empresa con sede en Osaka (centro) mantuvo sus previsiones y anunció que espera una pérdida neta de 450.000 millones de yenes (3.600 millones de euros), la mayor de su historia.

Las estimaciones también reflejan una pérdida operativa de 155.000 millones de yenes (1.240 millones de euros) y unas ventas por valor de 2,46 billones de yenes (casi 19.700 millones de euros).