La canciller alemana, Angela Merkel, espera recibir hoy en Berlín al presidente de Egipto, Mohamed Mursi, pese al estado de emergencia decretado en varias provincias egipcias y entre las protestas anunciadas por la oposición.

Pese a la situación cada vez más crítica en el país, la visita oficial "sigue en pie" y "no se cuenta, aunque por supuesto tampoco puede descartarse absolutamente, con una cancelación de última hora", indicaron a EFE fuentes de la cancillería alemana.

La visita se programó poco después de la llegada de Mursi a la presidencia, en junio de 2012, en medio de las esperanzas depositadas en una nueva era tras la caída de Hosni Mubarak, recordó esa fuente.

La espiral de violencia de los últimos días, más las protestas masivas que se suceden desde finales del año pasado contra la reforma Constitucional, de tinte islamista, así como contra la represión contra los manifestantes, no han alterado el programa.

La canciller recibirá Mursi sobre las 12.30 GMT con honores militares, tras lo cual ambos líderes mantendrán un encuentro en que se abordarán "tanto temas bilaterales como la situación en el país y el conjunto de la región", indicó el portavoz.

El gobierno alemán ha lanzado repetidas advertencias en los últimos días al gobierno de El Cairo, recordó esa fuente, y se espera que ese sea asimismo "el mensaje" de la canciller a Mursi.

Merkel y el presidente comparecerán en una rueda de prensa conjunta, sobre las 13.45 GMT.

Al encuentro con la canciller seguirá, el jueves, una recepción en el Palacio de Bellevue por su homólogo alemán, Joachim Gauck, y un discurso público en la Fundación Kölbe.

Se trata de una visita compleja para el gobierno de Merkel, cuyo ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, ha alternado esos días los mensajes de advertencia hacia Mursi con las expresiones de preocupación por la escalada de violencia.

El desarrollo político, económico y social en Egipto afecta más allá de sus fronteras e influye en la situación en otros países árabes, señaló el jefe de la diplomacia alemana.

Berlín ha insistido en que continuará apostando por el desarrollo de un Egipto democrático, al tiempo que ha instado a que avance hacia "una justicia independiente y la tolerancia religiosa".

Aunque por parte alemana no se ha informado de dónde se alojará Mursi, la prensa berlinesa anuncia que lo hará en el Hotel Adlon, junto a la Puerta de Brandeburgo, el corazón histórico de la ciudad.

Varios grupos de la oposición y disidentes han convocado manifestaciones de protesta para el jueves ante el Reichstag (la sede del Parlamento), es decir, en las inmediaciones del monumento.

La visita de Mursi es compleja, como lo fueron en el pasado las que realizó su antecesor Mubarak, quien en los 30 años en que estuvo en el poder fue recibido en Berlín por sucesivos cancilleres, fueran conservadores o socialdemócratas.

La propia canciller le recibió en 2010, lo que en ese momento generó a su vez duras protestas de grupos opositores y defensores de los derechos humanos, pero que el gobierno defendió en el importante papel de Egipto en cualquier intento negociador en Oriente Medio.

Mubarak estuvo asimismo repetidamente ingresado en Alemania y en 2010 fue operado de un cáncer de la vesícula en un hospital de Heidelberg, donde se le extirpó ese órgano, el duodeno y parte del páncreas.

A la estrecha relación Berlín- El Cairo, en tiempos de Mubarak, iba a seguir una nueva cooperación tras la llegada de Mursi al poder como "primer ministro elegido democráticamente".

Mursi espera de Berlín no solo cierto respaldo político, sino también apoyo económico, mientras en Egipto se extiende el temor al colapso.