La cifra de muertos por las inundaciones en el noreste de Australia se elevó a cuatro después de que un niño pequeño falleciera el lunes en la ciudad de Brisbane al caerle un árbol encima, informaron hoy medios locales.

En la localidad de Bundaberg, situada en el estado de Queensland y la más afectada por el temporal, unas 2.000 personas se encuentran alojadas en centros de evacuación, según la cadena local ABC.

Una gran cantidad de lugareños han sido rescatados de los techos de sus viviendas en Bundaberg, donde unos 2.000 inmuebles están bajo las aguas, y las autoridades comenzaron hoy a trasladar a más de un centenar de pacientes del hospital local hacia la ciudad de Brisbane, la capital estatal.

En Bundaberg, se espera que el nivel del río Burnett alcance los 10 metros en los próximos días, superando así en dos metros el nivel alcanzado durante las devastadores inundaciones de 2011.

El fuerte temporal ha dejado a unas 160.000 personas sin electricidad en Queensland y comienza a causar estragos en el colindante estado de Nueva Gales del Sur, especialmente en la localidad norteña de Grafton, donde se prevé un aumento del nivel del río Clarence.

"El río Clarence alcanzó su caudal máximo en Lilydale y fue de 20,94 metros alrededor de la medianoche, lo que estuvo muy cerca al caudal máximo de 21 metros alcanzado en 1954", según la oficina de Meteorología.

En Grafton, las autoridades han ordenado a unas 2.000 personas a evacuar sus viviendas para hacer frente a lo que el portavoz de los servicios de emergencia de Nueva Gales del Sur, Steve Pearce, calificó de "una situación seria".

El estado de Queensland sufrió en 2011 las peores inundaciones que han afectado al país, que causaron 35 muertos y millonarios daños materiales.