Varios contenedores que no fueron recuperados del carguero Rena, que naufragó el 5 de octubre de 2011 frente a las costas de Nueva Zelanda, comenzaron a romperse y a contaminar las aguas del arrecife Astrolabe, informaron hoy medios locales.

Las muestras de los sedimentos tomados alrededor del carguero indican que hay elevados niveles de contaminantes, entre ellos cobre e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), dijo el presidente del departamento de Ciencias Costeras de la Universidad de Waikato, Chris Battershill.

Las autoridades neozelandesas han podido recuperar 1.007 de los 1.368 contenedores que llevaba el Rena a bordo, pero no han podido acceder aquellos que quedaron atrapados en la parte inferior del casco, según el portal del "New Zealand Herald".

El carguero tenía unos 36 contenedores con sustancias contaminantes y de ese total, 14 fueron recuperados total o parcialmente, mientras que los 22 restantes se perdieron en alta mar.

El buque encalló en el arrecife de Astrolabe, a unos 12 kilómetros de la ciudad portuaria de Tauranga, en la Isla Norte, y vertió unas 350 toneladas de combustible, cuya marea negra llegó hasta las costas neozelandesas y causó la muerte de unas 2.000 aves.