El Monte dei Paschi di Siena, el tercer banco más importante de Italia, sigue cayendo hoy en la Bolsa de Milán debido al escándalo provocado por el agujero de cerca de unos 200 millones de euros que han dejado unos contratos de productos derivados.

La cotización del título del banco fue suspendida en la apertura de la Bolsa por exceso de bajada, y posteriormente volvió a ser readmitida, aunque seguía desplomándose cerca de un 5 por ciento.

Ayer, la cotización del título de la entidad financiera fue suspendida varias veces, ya que solo en dos sesiones ha perdido un 14 por ciento de su valor.

Sobre el título pesa hoy la nota de la Banca de Italia en la que se explica que no sabía nada de las operaciones financieras realizadas en el pasado por el Monte dei Paschi di Siena y que han sido publicadas por la prensa en los últimos días.

En la nota, la Banca de Italia explica que se ha sabido de estas operaciones sólo ahora gracias a la colaboración de los nuevos directivos del banco de Siena y afirma que inmediatamente se han puesto en marcha todos los organismos de vigilancia.

Hace unos días, algunos diarios publicaban que el Monte dei Paschi di Siena habría generado perdidas por al menos 200 millones de euros, tras la firma en 2009 de un contrato de derivados con el banco japonés Nomura para poder cubrir sus bonos públicos comprados al Estado italiano.

Según la prensa el banco, considerado el más antiguo del mundo al haber sido fundado en 1472, registrará en 2012 una pérdida de cerca de 700 millones de euros, una parte de estos debido a estos productos derivados.

Tras la publicación de estas noticias se produjo el pasado lunes la dimisión como presidente de la Asociación Bancaria Italiana (ABI) de Giuseppe Mussari, que había sido presidente del Monte dei Paschi di Siena durante la época en la que se estipuló estos contratos.

La polémica ha salpicado también la campaña electoral italiana, de cara a las elecciones del próximo 24 y 25 de febrero, ya que el Banco recibirá en breve un préstamo de 3.900 millones de euros de ayudas públicas para cumplir con la exigencia de capital europea aprobado por el Gobierno de Mario Monti.