El Gobierno brasileño se manifestó hoy a favor de los indios que se atrincheran en un edificio de Río de Janeiro, vecino al estadio Maracaná, para impedir que sea demolido por las obras del Mundial de 2014.

La ministra de Cultura, Marta Suplicy, se reunió hoy con el vicegobernador de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezão, para manifestarle su posición a favor de mantener en pie el edificio, que albergó hasta 1978 el Museo del Indio.

El Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan) ha recomendado a las autoridades regionales que declaren el edificio como un patrimonio que debe ser preservado, según un comunicado del ministerio.

Suplicy dijo en la nota que "espera" que prevalezca el interés por la preservación del "patrimonio material e inmaterial", además de "la sensibilidad" de la gobernación de Río, que desea demoler el edificio para ampliar el área de circulación de público alrededor del Maracaná durante el Mundial.

El Tribunal Federal en Río de Janeiro ordenó la semana pasada que el Gobierno tome parte en el pleito, al entender que le corresponde al Estado defender a los pueblos nativos.

El edificio en disputa, vecino al Maracaná, albergó el Museo del Indio entre 1910 y 1978, año en el que fue abandonado cuando la institución se mudó a otra dirección en el barrio de Botafogo.

Un grupo de indios de varias etnias vive desde 2006 en el edificio, que está medio en ruinas, y ha propuesto convertirlo en la sede de una futura universidad de cultura indígena.

A raíz de la polémica, decenas de indios se han unido a la ocupación del edificio y han recabado 10.000 firmas para solicitar a las autoridades que mantenga el antiguo museo.

Las autoridades de Río llegaron a desplegar a la policía con la intención de desalojar a los indios como paso previo a la demolición, pero dos medidas cautelares, una de la Fiscalía y otra de la Defensoría Pública, lo impidieron.

La Fiscalía cuestionó la decisión de destruir un edificio que consideró un "patrimonio arquitectónico y cultural", mientras que la Defensoría no discute la demolición, sino que se respeten los derechos humanos en el desalojo de los indios.