El Carnaval de Montevideo quiere dar un nuevo paso este año como el más incluyente y lucirá la labor de 300 reclusos en el montaje de tres de las carrozas que este jueves participarán en el desfile inaugural.

En la fabricación de estos tres escenarios rodantes, presentados hoy en la Plaza Independencia, corazón capitalino, participaron internos de varias cárceles de todo el país, así como reclusas del Centro Metropolitano de Rehabilitación Femenino (CMRF).

Una de las carrozas, cuya construcción comenzó en junio pasado, muestra un caballo que surge del agua como símbolo de la búsqueda de la libertad, otra una Torre Eiffel hecha con material reciclado y la tercera es una escena de los primeros pobladores de Uruguay.

Los presos utilizaron papel, tejidos, cartones, botellas y discos de vinilo, entre otros materiales.

La idea de hacerlos partícipes de la fiesta más importante del calendario uruguayo fue planteada en principio en 2005, cuando el profesor y artista plástico John Texeira llamó al Patronato de la cárcel del departamento de Canelones para explicar la iniciativa.

"Al principio se armó un lío", confesó. "No se entendía lo que quería hacer, parecía algo rarísimo y complicado, no solo por la implicación de los presos, sino por sus costes y lo dificultoso de su organización", relató a Efe.

Pero al final se hizo realidad y con la colaboración de la organización ecologista Emaús al año siguiente la principal arteria montevideana, la avenida 18 de julio, vio desfilar en el Carnaval un carro realizado exclusivamente por reclusas del CMRF.

"Este trabajo sirve mucho para la rehabilitación de los reclusos, los años que llevo en esto me sirven para ver que el trabajo les sube el autoestima, poder mostrar lo que están haciendo a su familia y amigos los motiva mucho", destacó.

Una de las primeras cosas que llama la atención al contemplar las carrozas montadas por los presos para esta edición son las cajas de cartón pintadas con llamativos colores y adornadas con nombres de las presas que ayudaron o "de sus parejas e hijos", explicó Texeiria.

Precisamente algunos pequeños, debidamente autorizados, pudieron colaborar con sus madres en la creación de estas singulares obras de artesanía durante las visitas que les hacían.

Texeira, cuyo objetivo es ver algún día un desfile con carrozas realizadas en todas las cárceles del país, por el momento ha logrado que en 2014 "se agregue al menos una más al proyecto".

El valor de esta iniciativa para la rehabilitación social de los presos fue destacado por la directora general del Patronato de Cárceles, Patricia Peralta, en la rueda de prensa para presentar las carrozas, celebrada en la sede presidencial uruguaya.

"La población privada de la libertad es población privada de la cultura, no tienen posibilidades de tener espacios para la recreación, el deporte, la cultura", por lo que una actividad así "los entusiasma", argumentó.

En Uruguay la celebración del Carnaval, la mayor fiesta del país, tiene como protagonistas absolutos a las comparsas, que exhiben sus espectáculos cada día y compiten por el primer puesto.

Entre ellas destacan las murgas, corales y musicales que interpretan letras satíricas, los llamados parodistas, grupos teatrales que parodian algún episodio histórico o personaje popular, los humoristas, pequeños grupos de comediantes, y "los negros y lubolos", intérpretes y bailarines de la música afrodescendiente candombe.