Una reacción química imprevista en una planta química de Ruán (noroeste de Francia) provocó la difusión de un gas fétido, sin consecuencias para la salud, según las autoridades, pero el olor causó hoy alarma incluso en la región de París, a más de un centenar de kilómetros.

Se trata de un gas "muy oloroso pero que no es en absoluto tóxico" pese a que puede ser percibido "muy lejos de su base de salida", algo que ha ocurrido a causa de los vientos del oeste que han dominado en Normandía en las últimas horas, explicó la directora del gabinete de la prefectura de Ruán, Florence Gouache.

El procedimiento puesto en marcha por la planta "debería permitir detener las emanaciones en las próximas horas", afirmó Gouache en una entrevista a la emisora de radio "France Info".

En esa misma línea, el director de operaciones internas de la fábrica de Lubrizol, Pierre Jean Payrouse, explicó en declaraciones emitidas por la cadena "BFM TV" que esta mañana estaban procediendo a la disolución del producto en descomposición que había generado la emanación, algo que llevaría varias horas.

En cualquier caso, los servicios de bomberos de Ruán e incluso de París se vieron saturados por las llamadas de personas preocupadas por el olor.

De acuerdo con la prefectura, todo empezó ayer sobre las 08.00 horas locales (07.00 GMT) cuando los responsables de esa planta, ubicada a orillas del río Sena y especializada en la elaboración de aditivos para lubrificantes, carburantes y pinturas, se dieron cuenta de que una de las disoluciones que habían preparado se mostraba inestable y expandía un fuerte olor.

El causante de todo es el mercaptano, un compuesto sulfurado que se usa como aromatizante del gas natural para que éste pueda ser detectado en caso de fuga.

Por eso Gouache indicó que la población no tenía que adoptar "ninguna disposición particular" y que el único riesgo es que haya una fuga de gas a la que no se preste importancia por asociarla a la emanación de Ruán.