El gobernador de Nebraska, Dave Heineman, aprobó hoy una ruta a través de su estado para el futuro oleoducto Keystone XL, un proyecto que ha causado controversia entre los defensores del medioambiente y los promotores del uso de hidrocarburos.

Heineman envió un informe al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, sobre su aprobación para el tramo de 1,889 kilómetros del proyecto que todavía no ha obtenido la venia del Gobierno Federal.

La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, dijo que el Gobierno Federal considerara el informe de Nebraska y que no se espera una decisión en el primer trimestre de este año.

"Obviamente, Nebraska recién terminó su trabajo y ahora tenemos que incorporarlo en nuestro calendario y hacer nuestro trabajo", añadió.

Nuland explicó que el estado de Nebraska tiene su propio estudio de impacto ambiental y el Gobierno federal actualizará ahora el suyo según la nueva ruta propuesta por Heineman.

El proyecto completo comprende un sistema de oleoductos de unos 3.640 kilómetros para el transporte de unos 830.000 barriles diarios de petróleo crudo sintético y bituminoso diluido desde las arenas de Athabasca en Alberta (Canadá) a diferentes sitios de EE.UU., incluidas refinerías en Illinois, el centro de distribución petrolera de Cushing en Oklahoma y conexiones propuestas para refinerías en la Costa del Golfo en Texas.

En su carta, Heineman dijo que la firma TransCanadá "ha proporcionado garantías" de que usará medidas que mitiguen el impacto ambiental de la obra.

El proyecto de oleoducto fue objeto de polémica durante la reciente campaña electoral en Estados Unidos: los sectores conservadores sostienen que la obra creará decenas de miles de empleos y contribuirá a que EE.UU. dependa menos del crudo del Oriente Medio y Venezuela.

Los grupos ecologistas, por su lado, afirmaron que la obra tal como se había diseñado originalmente dañaría una zona ecológicamente frágil en Sandy Hills, en la región norte central de Nebraska, y que lejos de independizar a EE.UU. de los hidrocarburos prolongaría esa dependencia con el suministro de más hidrocarburos.

El Gobierno de Obama rechazó la propuesta inicial el año pasado citando esas preocupaciones ambientales y prestando atención a terratenientes y grupos ambientalistas que afirmaron que el oleoducto, con su peligro de escapes, contaminaría el acuífero Ogallala.

La decisión de Heineman aprueba una ruta diferente, que evita el paso de la línea por Sandy Hills, una zona erosionable, cubierta de dunas con pastizales.