Grupos ambientalistas de Costa Rica anunciaron hoy que continuarán con sus acciones para combatir la siembra de maíz transgénico, un día después de que la Comisión Nacional de Bioseguridad aprobara el cultivo de dos hectáreas a la firma internacional Monsanto.

"Vamos a tratar ante todo de mantener la lucha ecologista, buscar vías legales para que se defiendan los territorios libres de transgénicos", declaró hoy a Efe Fabián Pacheco, activista del Bloque Verde.

La Comisión aprobó la noche del lunes a la empresa D&PL Semillas Ltda, subsidiaria de la internacional Monsanto, la siembra de dos hectáreas de maíz transgénico en la zona de Abangares, en la noroccidental provincia de Guanacaste (Pacífico), luego de varios meses de estudiar el caso.

El cultivo es con fines de investigación y no para consumo humano o comercialización.

Pacheco aseguró que el municipio de Abangares se declaró recientemente libre de cultivos transgénicos y que la Comisión actuó "con soberbia" al "pasar por encima de la voluntad de un gobierno local".

El ambientalista criticó que la Comisión Nacional de Bioseguridad "ignoró", "minimizó" y "ni siquiera contempló" los riesgos ambientales, sociales y económicos que diversos grupos señalaron acerca del maíz transgénico.

Entre los riesgos que los sectores ecologistas han señalado sobre el maíz transgénico se destaca la posible destrucción y sustitución de variedades criollas, y la inexistencia de estudios sobre los efectos de este tipo de cultivos en la salud humana, el medioambiente o el ámbito socioeconómico.

Los grupos ambientalistas anunciaron que agotarán las vías legales para evitar la siembra del maíz genéticamente modificada y que organizarán manifestaciones en los próximos días.

En Costa Rica existe una iniciativa de universidades, ecologistas y campesinos para que el Ministerio de Cultura declare el maíz como patrimonio cultural de Costa Rica, lo que evitaría la llegada de maíz transgénico.

Según el Bloque Verde, las comunidades que se han declarado libres de transgénicos representan un 20 % del territorio de Costa Rica, la mayoría de ellos en la provincia de Guanacaste.

Datos de la Comisión Nacional de Bioseguridad indican que en Costa Rica hubo pequeñas siembras de maíz transgénico menores a dos hectáreas en 1992, 1993, 1995, 1998, 1999 y 2000.

Para 2011, último dato oficial disponible, Costa Rica contabilizó 394,3 hectáreas de algodón transgénico, 44,6 de soja, 3,2 de piña y una de banano, todas para investigación o exportación de semilla y no para consumo humano.