El Fiscal General egipcio, Talat Abdalá, ha pedido al Tribunal Penal de Port Said, en el noreste del país, que se abran nuevas investigaciones sobre la masacre hace casi un año en el estadio de esta ciudad, donde murieron 74 personas, dijo hoy a Efe una fuente del Ministerio Público.

El portavoz de la Fiscalía General, Hasan Yasin, explicó que Abdalá hizo esta petición tras recibir nuevas pruebas en este caso, en el que se juzga a 73 sospechosos.

La presidencia egipcia emitió hoy un decreto por el que las víctimas de esa masacre, tanto muertos como heridos, se considerarán dentro de la lista de "mártires de la revolución del 25 de enero de 2011" (en la que fue derrocado el presidente egipcio, Hosni Mubarak), por lo que podrán gozar de las compensaciones e indemnizaciones estatales.

Estaba previsto que el tribunal pronunciara la sentencia el próximo día 26, pero, según Yasin, la corte pospondrá el anuncio del fallo para tener tiempo para examinar los nuevos indicios.

Según un comunicado emitido ayer por este portavoz, las investigaciones abiertas por la Fiscalía General han revelado nuevos detalles sobre la tragedia, ocurrida el 1 de febrero del 2012, por lo que considera necesario continuar los interrogatorios.

Con las nuevas pruebas, es posible que se incluyan a nuevos acusados en el caso judicial, añadió Yasin en la nota.

Los inculpados afrontan los cargos de asesinato premeditado, robo, posesión ilícita de armas y destrucción de propiedades públicas y privadas, por los hechos en el estadio de Port Said, tras el partido de fútbol entre el equipo local, Al Masry, y el cairota Al Ahly.

Entre los procesados hay dos menores, nueve altos cargos de la policía de Port Said y varios responsables y seguidores del club Al Masry.

Al final del partido entre Al Ahly y Al Masry, seguidores del segundo equipo supuestamente atacaron a los hinchas del club cairota con armas blancas para vengarse por anteriores disputas entre ellos y demostrar su fuerza.

En la batalla campal, varios agresores arrojaron material explosivo a los espectadores, mientras otros empujaron a algunos partidarios de Al Ahly desde los graderíos altos del estadio, causando su muerte, de acuerdo con las acusaciones.

La tragedia de esta ciudad portuaria fue la mayor en la historia del fútbol en Egipto y fue seguida por varios días de violentos choques en El Cairo entre hinchas y policías.