Varios miles de seguidores del opositor Partido Socialista albanés marcharon hoy en silencio por el centro de Tirana para recordar a los cuatro manifestantes muertos hace dos años a manos de policías en una protesta violenta antigubernamental.

Encabezados por familiares de las víctimas que portaban sus retratos, los manifestantes, entre ellos dirigentes socialistas, depositaron flores y velas en el bulevar principal de la capital -frente a la sede del Gobierno-, donde murieron las cuatro personas.

La fiscalía ha acusado a tres personas, dos de ellos efectivos de la Guardia Republicana, incluido su comandante, por los asesinatos.

El líder socialista, Edi Rama, afirmó que ese trágico suceso seguirá siendo una "herida abierta mientras no se restablezca la justicia".

Los embajadores de la Unión Europea y Estados Unidos, han instado a que se celebre un juicio "fiable" e "independiente", sin injerencias políticas.

Mañana se cumplen dos años de la muerte de los cuatro manifestantes que habían participado en una protesta contra el Gobierno de Sali Berisha, que derivó en fuertes altercados con la Policía.

Mientras que el líder socialista denunció en su momento la "barbarie" de la Policía, Berisha acusó a Rama de haber instigado un intento de golpe y de haber contratado a "bandidos, delincuentes y drogadictos" para que ocuparan la sede del Gobierno.