Al menos nueve supuestos miembros de la red terrorista Al Qaeda murieron hoy y otros diez fueron detenidos en la provincia iraquí de Salahedín, al norte de Bagdad, en una operación de las fuerzas del orden.

Una fuente policial iraquí explicó a Efe que una fuerza conjunta del Ejército, la Policía y los Consejos de Salvación -milicias tribales suníes progubernamentales- llevaron a cabo la operación contra una supuesta célula armada de Al Qaeda en la zona de Al Zerzar, a 60 kilómetros al sur de Tikrit, capital de Salahedín.

En la redada, doce efectivos de las fuerzas oficiales, entre ellos un general y un líder destacado de un Consejo de Salvación, resultaron heridos de distinta gravedad.

La operación se desarrolló gracias a informaciones de los servicios de inteligencia que revelaron la presencia de los supuestos militantes de Al Qaeda en esa área boscosa.

La organización Estado Islámico de Irak, un conglomerado de grupos terroristas vinculado a Al Qaeda, asumió hoy la autoría de los ataques ocurridos la semana pasada en el país, en un comunicado difundido en internet.

La organización explicó que los atentados, que causaron decenas de muertos y centenares de heridos, fueron cometidos en venganza por la detención de islamistas radicales en cárceles iraquíes.

La jornada más sangrienta fue el miércoles pasado, cuando una treintena de personas perdió la vida y más de doscientas sufrieron heridas en una cadena de ataques en las provincias de Kirkuk (norte), Salahedín, Bagdad y Al Anbar (oeste).

Estos sucesos se producen en un momento de tensión entre el Gobierno de Bagdad y las autoridades del Kurdistán iraquí por la disputa de varias zonas y una crisis política desencadenada por las protestas en provincias de mayoría suní.

Los manifestantes suníes exigen la liberación de los detenidos sin cargos y la anulación de la ley antiterrorista, que creen que es empleada contra su comunidad.