La 43 edición del Foro Económico de Davos, centrada en "superar el espíritu de crisis", se inaugurará el próximo martes, con la ausencia de representantes de los gobiernos de EEUU, China, o Sudamérica, la anulación del patrocinio de Google, y la copresidencia de UBS y Coca-Cola.

"Tenemos que dejar de estar en 'modo de crisis', esta situación amplificada por los medios", afirmó, al presentar hace unos días el evento, Klaus Schwab, presidente y fundador del Foro Económico Mundial (WEF), que organiza anualmente en la selecta estación alpina de Davos, en Suiza, el Foro que reúne a la elite económica mundial.

A pesar de ese deseo, los grandes "nombres" de esta edición, que tendrá lugar del 23 al 27 de enero, son políticos europeos inmersos en una crisis económica y de liderazgo sin precedentes, y primeros ministros de naciones que han dejado atrás dictaduras de décadas y que aún luchan por instaurar un Estado de derecho estable.

Los primeros ministros de Gran Bretaña e Italia, David Cameron y Mario Monti, y la canciller alemana, Angela Merkel, serán las figuras destacadas de una Europa que sí que enviará a la mayoría de sus ministros de Finanzas para que debatan con los directivos de las principales compañías del mundo cómo salir del atolladero.

De las dificultades económicas a las políticas, uno de los momentos más esperados será la participación del primer ministro de Libia, Ali Zeidan, así como de sus homólogos magrebíes de Marruecos y Túnez.

Medio Oriente también estará presente a través de representantes de Egipto, El Líbano, Jordania e Israel, así como de Arabia Saudí, Catar y Kuwait, que si llevan sus trajes tradicionales, darán un poco de color al monótono azul-gris-negro de la vestimenta del resto de dirigentes.

El "glamour" parece reservado a la ya usual presencia de la reina Rania de Jordania, y a la de la actriz sudafricana Charlize Theron, que recibirá un premio de la organización por su labor social.

En el recuerdo quedarán los años en que eran habituales el cantante irlandés Bono, el escritor Paulo Coelho, el violinista Yehudi Menuhin, el mago de la informática Bill Gates, o su tocayo, el expresidente de EEUU, Bill Clinton, o en que los asistentes se sorprendían con los actores estadounidenses Angelina Jolie y Brad Pitt cruzando los pasillos del Congress Center, el edificio que alberga anualmente el Foro Económico de Davos.

Incluso Google, que en las últimas ediciones era el refugio nocturno de todos los participantes gracias a su moderno, acogedor y exclusivo local de fiestas, decidió suprimir este año su presencia en el evento.

El vacío puede que lo llene la "Casa de Rusia", presentada por el Kremlin como el lugar en que todo aquel que quiera conocer en profundidad a la "nueva Rusia" no debe perderse, y por el que se paseará el primer ministro ruso, Dimitri Mdvedev.

Un esfuerzo de "presentación oficial ante el mundo" que también harán Azerbaiyán, Kazajistán y Ucrania.

En el lado opuesto, el primer banco suizo, UBS, desacreditado tras ser condenado en diversos países del mundo por varias prácticas fraudulentas; o Coca-Cola que acaba de asumir públicamente su "parte de culpa" en el grave problema de la obesidad en Estados Unidos.

Dirigentes de ambas compañías son copresidentes de la 43 edición del Foro, junto a homólogos de The Dow Chemical Company, de Estados Unidos, de la empresa brasileña Embraer, y de la japonesa Toshiba.

Los cinco copresidentes están acompañados por una sola mujer que es, curiosamente, presidenta de Transparency International, dedicada a evaluar las prácticas de empresas y gobiernos.

A pesar de que los organizadores del foro insisten en la necesidad de que existen en un esfuerzo por "mejorar el mundo" y que para ello la equidad de género es esencial, las cifras indican lo contrario, dado que sólo un 17 por ciento de los participantes serán mujeres.

Dicho esto, el resto de números no dejan de sorprender: 2.500 participantes de 100 países distintos, de los cuales 900 altos ejecutivos, 300 figuras públicas, y 45 jefes de Estado -entre ellos los presidentes de Costa Rica, Guatemala y Panamá-, que debatirán sobre cómo poner en práctica el "dinamismo resistente", lema de la 43 edición.

Marta Hurtado