Decenas de vuelos se anularon para hoy en los aeropuertos de París debido a la nevada que caía desde anoche en toda la región, y que continuará buena parte del día en gran parte del centro y del norte de Francia.

La situación en los aeropuertos de la capital francesa a primera hora de la mañana era de relativa normalidad, puesto que la inmensa mayoría de los pasajeros afectados por viajes cancelados no se habían desplazado al estar advertidos previamente.

Uno de los principales problemas era el acceso a los aeropuertos por la lentitud de la circulación rodada debida a las dificultades que ponía la nieve, con la suspensión de una de las principales líneas de autobuses que conectan París con el aeropuerto Charles de Gaulle.

La Dirección General de la Aviación Civil (DGAC) había instado desde ayer a las compañías aéreas a reducir su programa de vuelos en un 40 % en las dos plataformas de la ciudad, Charles de Gaulle y Orly.

En esa línea, Air France indicó en un comunicado que para la jornada de hoy iba a mantener la totalidad de sus vuelos de larga distancia, pero que iba a suprimir un 40 % de los de corta y media distancia.

Eso afectaba en particular a conexiones interiores en Francia, enlaces con otras ciudades europeas y con destinos de la cuenca mediterránea.

En París y su región, el espesor de varios centímetros de la capa de nieve acumulada durante la noche iban a seguir aumentando ligeramente durante la primera parte del día.

Además, a partir de la próxima noche y sobre todo de madrugada se esperaba la llegada de un nuevo frente desde el Atlántico que se prevé genere nuevas precipitaciones.

Un total de 54 departamentos franceses, más de la mitad del país, estaba esta mañana en alerta naranja por nieve y hielo, lo que cubría buena parte del centro y del norte del país, donde en muchos casos la temperatura iba a seguir bajo cero durante toda la jornada (máxima prevista de 0 grados en París y de -3 en Lille).

El tráfico rodado era muy complicado en buena parte de la red viaria, con prohibición de circulación para los camiones en muchas carreteras y autopistas de las regiones de Auvernia y Ródano-Alpes y cierres de otras en la zona de los Pirineos.

Seguían cortados en la vertiente francesa diversos ejes transfronterizos en los Pirineos, como los accesos a los túneles del Somport y Pyumorens o de Envalira.

La compañía de ferrocarriles SNCF había prevenido de que a causa de la nieve sus trenes de alta velocidad (TGV) funcionaban a menor velocidad, lo que provocaba retrasos generalizados de entre 25 y 40 minutos.

En concreto, y por razones de seguridad, los TGV circulaban a un máximo de 220 kilómetros por hora, o incluso de 170 kilómetros por hora en algunos tramos, en lugar de los 300-320 kilómetros por hora habituales.