Decenas de miles de iraquíes se manifestaron hoy en varias provincias de mayoría suní para denunciar su marginación e insistir en sus demandas al Gobierno, que incluyen la liberación de los detenidos sin cargos y la anulación de la ley antiterrorista.

Las marchas salieron de las mezquitas después de la oración musulmana del viernes en las provincias de Al Anbar (oeste), Salahedín (al norte de Bagdad), Nínive (norte), Diyala (noreste) y Kirkuk (norte).

En las protestas, que se celebraron en medio de estrictas medidas de seguridad, los manifestantes insistieron en continuar sus actos hasta que el Gobierno responda a sus demandas.

Ante unos 10.000 manifestantes, el imán Basel Akram advirtió en Tikrit, capital de Salahedín, de que la situación puede escapar de control y dañar a todos los iraquíes, si no se respetan las peticiones de los suníes.

Mientras, en Faluya, la mayor ciudad de Al Anbar, al menos 20.000 fieles participaron en la oración del viernes en la plaza de Al Etesam.

El jeque Mohamed Tafsh instó a los dirigentes religiosos chiíes a que participen también en las protestas, que calificó de una revolución.

Las provincias de mayoría suní son escenario desde hace semanas de multitudinarias manifestaciones, en las que participan jeques religiosos y tribales, para pedir la liberación de los detenidos sin cargos y la derogación de la ley antiterrorista, que consideran dirigida contra los suníes, minoritarios en Irak.

Las protestas estallaron en la provincia de Al Anbar y se extendieron a otras regiones tras la detención el pasado 20 de diciembre de varios guardaespaldas del ministro de Finanzas, Rafea al Isaui, integrante del bloque Al Iraqiya, de tendencia laica e integrada por líderes suníes y chiíes.

Los suníes se sienten ahora discriminados después de que gozaron de privilegios durante el régimen de Sadam Husein, derrocado en abril de 2003, que oprimió duramente a los chiíes durante las tres décadas que estuvo en el poder.