La Iglesia brasileña inició hoy el proceso de beatificación de Odette Vidal de Oliveira, conocida como Odetinha, una niña fallecida a los nueve años de edad, en 1939, a la que los religiosos ya le atribuyen varios milagros.

El arzobispo de Río de Janeiro, Orani João Tempesta, celebró hoy una misa en la iglesia Nuestra Señora de Gloria ante cerca de 2.000 fieles, según cálculos de medios locales, para celebrar el inicio de los trámites eclesiásticos que pretenden elevar a Odetinha a los altares.

Los restos de Odetinha fueron exhumados hace varios días y han sido expuestos al público en la basílica de la Inmaculada Concepción, en el barrio carioca de Botafogo.

Odetinha, nacida en Río en 1930 e hija de una familia adinerada portuguesa que emigró a Brasil, era compasiva con los pobres y muy religiosa, según un comunicado de la Archidiócesis de Río de Janeiro, que le atribuye numerosos milagros postmortem.

La niña falleció por una meningitis el 25 de noviembre de 1939 y fue enterrada en el cementerio San João Baptista, donde su tumba es una de las más visitadas por los creyentes, que suelen depositar flores y placas en agradecimiento por su supuesta intercesión.

Al iniciarse el proceso de beatificación, Odetinha recibió el título de Sierva de Dios y, a partir de ahora, un obispo se encargará de investigar minuciosamente su vida para verificar sus virtudes.

El segundo paso es la comprobación de que ocurrió al menos un milagro mediante su intercesión, tras lo cual se le declararía beata y se proseguiría con el proceso de canonización, que culmina decretando la santidad de la persona.

Brasil, el país con más católicos del mundo, solo tiene un santo reconocido por la Iglesia, el fraile Antonio de Sant'Anna Galvão, que murió en 1822, aún en los tiempos que el país era una colonia portuguesa.

La Iglesia beatificó el año pasado a la monja María Rita Lopes Pontes, conocida como Hermana Dulce, que falleció en 1992 a los 77 años de edad.