Los gobernadores de la Reserva Federal (Fed) tardaron en reconocer el estallido de la crisis financiera durante 2007 y solo reaccionaron a última hora para contenerla, según revelan las transcripciones de las reuniones del banco central estadounidense de aquel año, publicadas íntegramente hoy.

Durante ese año, la Fed pasó de una postura contemplativa ante los crecientes signos de la turbulencia financiera que se aproximaba, estimulada por las tensiones en el sector inmobiliario, a abrir la puerta a una decisiva intervención en el sistema financiero estadounidense.

En agosto de 2007, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, reconoció que "el mercado no estaba funcionando con normalidad", pero descartaba que "se tratara de una cuestión de rescatar a nadie".

"No estamos en el negocio de rescatar individuos o negocios", afirmó en septiembre Bernanke, apenas unos meses antes de que el Gobierno y el banco central tuvieran que inyectar miles de millones de dólares para evitar la bancarrota de la aseguradora AIG y otras entidades.

Aunque a mediados de año, los gobernadores de la Fed ya discutían los problemas que mostraba la economía y analizaban posibles soluciones, las transcripciones ofrecen muestras de las dudas y las subestimaciones en el seno del banco central.

"Mi apuesta es que las tensiones de los mercados no van a cambiar fundamentalmente lo que está ocurriendo en la economía real", afirmó en agosto William Poole, presidente de la Reserva Federal de San Louis.

Las transcripciones completas de las reuniones de la Fed se publican íntegramente con un retraso de cinco años.

También el entonces presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Timothy Geithner, y posteriormente secretario del Tesoro durante el primer mandato del presidente Barack Obama, aparece rebajando la importancia de algunos problemas a mediados de 2007.

No obstante, otros miembros de la Fed, como la presidenta de la Reserva Federal de San Francisco, Janet Yellen, sí que alertaron en su momento sobre la necesidad de acciones inmediatas y apuntaron al mercado inmobiliario como el germen del problema.

"Todavía siento la presencia de un enorme gorila en la habitación, y es el sector inmobiliario. El riesgo de un mayor deterioro en el mercado inmobiliario, con los precios de las casas cayendo y los impagos de hipotecas al alza, me provoca considerable angustia", señaló Yellen en junio.

La consiguiente crisis, que llegó a ser bautizada como la "Gran Recesión", fue desencadenada por la pérdida de confianza de los mercados en los complejos activos financieros de alto riesgo en los que se empaquetaron millones de hipotecas de todo el país.