JPMorgan Chase, el mayor banco de EE.UU. por activos, elevó su beneficio neto un 12 % hasta alcanzar un récord de 21.284 millones de dólares en 2012, un año marcado por el escándalo por las multimillonarias pérdidas que ocasionaron las arriesgadas operaciones de su oficina en Londres.

Por tercer ejercicio consecutivo, la entidad financiera con sede en Nueva York registró niveles récord de ganancias, lo que atribuyó a la mejora del negocio hipotecario debido a la progresiva recuperación del mercado inmobiliario y al aumento tanto de los préstamos como de los depósitos de sus clientes.

Entre enero y diciembre de 2012, JPMorgan Chase ganó 21.284 millones de dólares, el 12 % más que los 18.976 millones de 2011, lo cual representa una ganancia neta por acción de 5,2 dólares, el 16 % más que los 4,48 dólares por título que se anotó el ejercicio precedente.

"Los resultados de la firma reflejan un sólido comportamiento en prácticamente todas nuestras áreas de negocio durante el cuarto trimestre y en el conjunto del año, con un fuerte aumento de los préstamos y los depósitos", dijo al anunciar esos resultados el presidente y consejero delegado del banco, Jamie Dimon.

Por lo que se refiere a los resultados relativos al cuarto trimestre del ejercicio, a los que más atención prestaban hoy los analistas estadounidenses, JPMorgan Chase ganó 5.692 millones de dólares (1,39 dólares por acción), el 53 % más que los 3.728 millones (90 céntimos por título) del mismo trimestre de 2011.

El beneficio de la firma entre octubre y diciembre pasados se vio mermado por un cargo de 900 millones de dólares antes de impuestos debido al acuerdo alcanzado con las autoridades reguladoras de EE.UU. para poner fin a la investigación por los abusos cometidos en los embargos de viviendas tras la crisis de 2008.

Los ingresos en el conjunto del ejercicio 2012 alcanzaron los 97.031 millones de dólares, prácticamente lo mismo que en 2011, en tanto que en el cuarto trimestre se elevaron el 10 % hasta los 23.654 millones, una cifra que no alcanzó los pronósticos de los analistas.

En cualquier caso, el aumento de los beneficios de la firma, particularmente en el cuarto trimestre, tuvo mucho que ver con el sólido aumento del 33 % interanual que registraron los nuevos préstamos hipotecarios, hasta alcanzar los 51.200 millones de dólares.

El banco consiguió anotarse unas ganancias récord en 2012 a pesar de las pérdidas de 6.200 millones de dólares que sufrió en el conjunto del año por las complejas y arriesgadas operaciones de derivados que llevaba a cabo la división de inversiones de su oficina en Londres, que pusieron en jaque al banco.

En mayo pasado, Dimon dijo estar "avergonzado" tras reconocer que se cometieron errores "mayúsculos" en sus operaciones de derivados que le incurrieron en unas pérdidas que entonces cifró en al menos 2.000 millones y que reabrieron el debate sobre la necesidad de poner en marcha controles más estrictos a la banca.

Las operaciones fueron llevadas a cabo por el francés Bruno Iksil, conocido como "la ballena de Londres" por las enormes sumas de dinero que podía hacer mover en los mercados, y el escándalo propició su salida del banco y la de la directora de la oficina de inversiones (CIO, por si sigla en inglés), Ina Drew, entre otros.

Las consecuencias del escándalo no quedaron ahí, puesto que esta semana la Reserva Federal de EE.UU. ordenó al banco mejorar sus procedimientos de gestión de riesgo para evitar que un hecho similar vuelva a producirse. Además, el banco está siendo investigado por el Departamento de Justicia y la Comisión del Mercado de Valores.

Es más, el consejo de administración de la entidad ha decidido recortar a la mitad el bono anual del consejero delegado de la empresa, que en 2012 se embolsó 11,5 millones de dólares, frente a los 23 millones del año anterior, cuando se alzó como el director ejecutivo mejor pagado de los grandes bancos de Estados Unidos.

Las acciones del banco, uno de los treinta integrantes del índice Dow Jones de Industriales, no registraban apenas cambios hacia la media sesión en la bolsa de Nueva York (NYSE), de forma que en los últimos doce meses acumulan una revalorización del 29,8 %.