La tensión aumenta hoy en Presevo, en el sur de Serbia, después de que anoche expirara el ultimátum dado por Belgrado para que las autoridades locales retiren un monumento a la antigua guerrillera albanesa, que ha reabierto el temor a choques armados.

Belgrado podría presentar ahora una denuncia contra las autoridades de Presevo, una región mayoritariamente de etnia albanesa, para que una inspección defina "un procedimiento claro y los plazos legales para la retirada del monumento" si no hay respuesta antes, según un comunicado del Ministerio de Justicia.

Los líderes de la mayoría albanesa están reunidos hoy para decidir qué hacer con el monumento, instalado el pasado noviembre en memoria de los combatientes de la guerrilla separatista que se enfrentó a las fuerzas serbias entre 2000 y 2001 para intentar que el valle de Presevo se incorporara a Kosovo.

El primer ministro de esa exprovincia serbia, Hashim Thaci, reclamó ayer a Belgrado que no demuela el monumento y abogó por el diálogo como la única vía de solución.

Belgrado ha exigido desde el primer momento que se retire lo que considera una provocación y un intento de minar la autoridad del Gobierno central en esta región.

Pero más graves que las declaraciones políticas han sido las amenazas de grupos armados de ambos bandos de recurrir a la violencia.

"Entraremos sin ninguna duda en guerra contra Serbia. Sigue rehusando ver que Presevo, Medvedja y Bujanovac son suelo albanés y no dejaremos que nadie lo toque", ha manifestado el Ejército Nacional Albanés, un grupo que reclama la unificación de esta región serbia con Kosovo y Albania.

Por su parte, antiguos miembros de comandos especiales serbios, responsables de crímenes de guerra durante los conflictos de los años 90, han llamado a una lucha armada contra los albaneses, informa el portal balkaninsight.com

Tanto las autoridades serbias como las kosovares han rechazado esas amenazas y pedido a esos grupos que no intervengan en el conflicto.