Bolivia espera que se legalice el mascado de coca (acullicu) en otras naciones, después de haber logrado la semana pasada "un primer paso" con la aceptación por la ONU de esa actividad en su propio territorio, dijo hoy el encargado de negocios boliviano en Quito, Manuel Monroy.

Monroy explicó en una rueda de prensa que la decisión de la ONU está todavía "restringida a territorio boliviano" y recordó que antes del jueves pasado, en su país estaba "supuestamente prohibido acullicar y (...) tener productos alternativos" a base de la hoja de coca, un patrimonio cultural para Bolivia.

A partir de ahora, en territorio boliviano "ninguna organización internacional nos puede prohibir o estigmatizar" por la hoja de coca, dijo Monroy al hablar del uso social, medicinal, ritual y alimenticio, entre otros, de ese producto.

"Es un primer paso, ojalá en el futuro a partir de esta ley macro de Naciones Unidas podamos legalizar en otros territorios el acullicu y también los productos alternativos", añadió Monroy.

Naciones Unidas aceptó el pasado viernes la solicitud de Bolivia de reincorporarse a esa Convención Antidroga de 1961 con la salvedad sobre el mascado de coca, al haberse opuesto solo 15 países de los 61 cuyo veto habría sido necesario para frenar la iniciativa del país andino.

Esta salvedad reivindicaba el tradicional mascado de coca de los pueblos andinos frente a la citada Convención de la ONU, que en su artículo 49 veta esta práctica con el argumento de que esa planta contiene los alcaloides que son la base para fabricar cocaína.

"Es un triunfo para nosotros a partir de ahora poder acullicar sin sentirnos que estamos faltando a las leyes", añadió Monroy al comentar que por ahora, sobre todo con Perú, mantienen relaciones comerciales con productos alternativos a base de hoja de coca.

En la rueda de prensa, en la que junto a otros funcionarios mascó hoja de coca, presentó, además, pomadas a base de la hoja de la planta, caramelos, champú, tallarines y pasteles.

Calificó de "histórico" poder informar sobre el fin de la "injusticia histórica" que significaba el no poder mascar la hoja de coca sin contratiempos en Bolivia y se congratuló de que pueden "demostrar al mundo que la hoja de coca es, en realidad, alimento y no enfermedad".

Monroy se lamentó de que algunos países sigan con "prejuicios" hacia la hoja de coca, por ser usada para la elaboración de la cocaína.

También destacó que hay una política "muy dura y muy fuerte" contra la cocaína en Bolivia, país que este año ha destinado 34 millones de dólares para la lucha contra el narcotráfico, según dijo.