El decomiso en los últimos días de armas, cinturones y monturas entre otros objetos, cubiertos con oro, plata y fina pedrería en el norte de Honduras, es un duro golpe al crimen organizado, informaron hoy autoridades y analistas, que además consideran que el país necesita más ayuda para combatirlo.

El pasado día 4, las autoridades hondureñas incautaron un arsenal, incluido un fusil AK-47 cubierto en oro, diamantes y esmeraldas, en una hacienda en el departamento caribeño de Cortés.

Cinco días después hallaron otras armas, joyas, vestimenta blindada y monturas de caballo con incrustaciones de oro y plata en una lujosa residencia en San Pedro Sula (norte), la segunda ciudad más importante del país.

El portavoz de la Policía en San Pedro Sula, Leonel Sauceda, dijo a Efe que los decomisos son un "fuerte golpe al crimen organizado" y representa que los operadores de justicia están "luchando por hacer lo correcto".

En las dos operaciones fueron detenidas cinco personas que vigilaban los inmuebles y están siendo investigadas para dar con el paradero de los dueños de las propiedades allanadas, las que están valoradas en unos 100 millones de lempiras (5 millones de dólares), agregó Sauceda.

El analista político Matías Funes indicó a Efe que "si bien es cierto que Honduras ha dado golpes al narcotráfico, no es desconocido para nadie que el país no puede combatir solo ese flagelo".

Las autoridades hondureñas "no tienen los recursos humanos, tecnológicos, ni financieros para enfrentar el narcotráfico y crimen organizado, mientras que los narcotraficantes tienen fondos ilimitados", agregó Funes.

El analista, quien además es miembro de la Comisión de Reforma de la Seguridad Pública, creada por el presidente hondureño, Porfirio Lobo, en marzo pasado, recordó que Honduras ha dejado de ser sólo un país de tránsito, porque en diferentes regiones se han hallado laboratorios que producen drogas.

Lobo considera que Estados Unidos tiene que revisar si apoya lo suficiente a Honduras en su lucha contra el narcotráfico y crimen organizado, y ha reclamado más ayuda internacional para combatir ese flagelo.

Por Honduras transita el 79 % de la droga que llega a México desde Suramérica con destino a Estados Unidos, según autoridades de este último país.

En 2012, las autoridades hondureñas confiscaron varios laboratorios utilizados para fabricar drogas, más de 5.000 kilogramos de cocaína y cerca de 20.000 kilogramos de pasta de pseudoefedrina, para la fabricación de pastillas de éxtasis.

En opinión de Funes, el narcotráfico y el crimen organizado tienen "redes trasnacionales, por lo que su lucha amerita el esfuerzo conjunto" de varios países, incluido Estados Unidos.

EE.UU. apoya a Honduras a través de la llamada Iniciativa Regional para la Seguridad en Centroamérica (CARSI, por su sigla en inglés), en el fortalecimiento del sistema judicial, la prevención del crimen y el combate al crimen organizado.

El analista Raúl Pineda, por su parte, comentó a Efe que Honduras "tiene el personal para luchar contra el crimen organizado, pero carece de recursos logísticos".

Además, según Pineda, hace falta una "verdadera voluntad política" para enfrentar a los narcotraficantes, ya que en Honduras "no hay capacidad para juzgarlos y condenarlos".

"Estados Unidos tiene un papel protagónico para que los narcotraficantes, que son intocables por el sistema judicial en Honduras, sean castigados y no sigan causando daño", enfatizó Pineda.

Según las autoridades hondureñas, el narcotráfico es una de las causas de los altos índices de violencia en el país centroamericano, que según un informe de las Naciones Unidas de 2011, era el más violento del mundo, con una tasa anual durante ese año de 86,5 homicidios por cada 100.000 habitantes.