La comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, inauguró hoy en La Haya el centro europeo contra el cibercrimen, bautizado como EC3, que aseguró que contribuirá a perseguir este tipo de delitos y crear un entorno en internet y las operaciones electrónicas más seguro.

La creciente dependencia de las tecnologías de la información y la comunicación también ha dado "nuevas oportunidades para los criminales", indicó Malmström en su discurso inaugural, difundido por su oficina de prensa.

La principal misión del centro será ayudar a los Estados miembros a desmantelar y disuadir los delitos cometidos a través de las redes de comunicaciones electrónicas, a través de métodos forenses y de detección y de evaluaciones especializadas de los riesgos, así como por medio de la formación de jueces y fiscales, señaló la comisaria.

El nuevo centro está ubicado en las premisas de Europol, con idea de ahorrar costes y de que su labor sea lo más eficaz posible.

Malmström recordó que, con recursos limitados, Europol ha hecho "un trabajo tremendo en el campo del cibercrimen desde hace ya un poco más de una década".

Como ejemplo citó la operación "Icarus", coordinada por Europol, que el pasado año identificó a 273 supuestos pederastas, de los cuales 113 fueron arrestados en 23 países.

La actividad del EC3 se centrará en las actividades ilegales que perpetran las bandas de crimen organizado ayudándose de la red, especialmente en los ataques dirigidos contra las operaciones bancarias y otras actividades financieras en línea, según destacó la Comisión Eruopea.

Los expertos en seguridad en la red del centro también intentarán poner coto a los 1.500 millones de euros que se defraudan cada año a los ciudadanos europeos, principalmente, a través de compras por internet.

Según cifras citadas por Malmström, hasta el 89 % de los ciudadanos europeos evita proporcionar datos personales en internet debido a dudas sobre la seguridad, en tanto que tres de cada cuatro coinciden en que se ha incrementado en el pasado año el riesgo de convertirse en víctima del cibercrimen.