Dos grupos armados de distinto signo, uno separatista y uno radical suní, reivindicaron dos de los tres atentados que ayer causaron 103 muertos en la localidad paquistaní de Quetta (oeste), informaron hoy la Policía y medios locales.

En el ataque más grave perpetrado en esa ciudad, una de las más convulsas del país, murieron 84 personas en un área chií y fue reivindicado, a medios locales, por el grupo integrista suní Lashkar-e Jangvi.

Según explicaron a Efe fuentes policiales, el atentado fue perpetrado con una doble explosión, la primera atribuida a un suicida y la segunda con un coche bomba, en un salón de billares de la calle Alamdar, con mayoría de población chií.

La segunda explosión, que tuvo lugar unos quince minutos después de la primera, fue de gran intensidad y acabó con la vida de una decena de policías, varios enfermeros y dos periodistas del canal local Samaa.

Unas horas antes, otro atentado contra uno de los principales cuerpos paramilitares del país, el Frontier Corps (FC), acabó con la vida de 12 personas y causó 30 heridos, según el recuento facilitado poco antes de mediodía a Efe por la Policía.

"Ese atentado ha sido reivindicado por los separatistas baluchis", afirmó a Efe un responsable policial, Shoqat Alí, en referencia al Ejército Unido de Baluchistán (UBA, en sus siglas en inglés), uno de las principales facciones armadas de la región.

Un portavoz del UBA citado hoy por el diario Dawn confirmó la autoría de su grupo y atribuyó el atentado a una acción de venganza por operativos del FC contra los secesionistas baluchis.

Quetta es la capital de la provincia occidental de Baluchistán, la más extensa y menos poblada de este país asiático y actualmente una de las más conflictivas de Pakistán por la actividad de grupos armados tanto de corte integrista como separatista.

A última hora del día dos explosiones más cerca de la carretera hacia el aeropuerto mataron a siete personas y provocaron heridas a otras quince, aunque esta acción no ha sido reivindicada según fuentes policiales.

La matanza de Quetta se sumó a otro atentado en la ciudad norteña de Mingora, donde un ataque en un centro del grupo fundamentalista Jamaat Tabligh mató a 23 personas e hirió a casi un centenar.

Un responsable de la Policía local consultado por Efe reconoció que no hay un sospechoso claro para este ataque, aunque medios paquistaníes apuntan a la posibilidad de que se trate de un atentado a cargo de una facción de los talibanes paquistaníes.

Mingora es la capital del distrito del Swat, donde hace unos meses fue tiroteada Malala Yusufzai, una joven activista de 14 años que salvó la vida de milagro tras ser atacada por los talibanes a causa de su defensa de la educación femenina en Pakistán.