Los enfrentamientos entre los grupos armados rebeldes que controlan el norte de Mali y el Ejército regular que estallaron en la región de Mopti el pasado lunes continúan un día más entre informaciones contradictorias sobre supuestas bajas y capturados.

Según informaron a Efe fuentes militares bajo condición de anonimato, varios soldados heridos, cuyo número no precisaron, fueron trasladados a Mopti, capital de la región homónima.

Asimismo, indicaron que 25 islamistas han perdido la vida en los bombardeos de las fuerzas regulares, que están siendo reforzadas desde Bamako.

Sin embargo, una fuente del centro de información del Ejército no ha querido pronunciarse sobre ninguna de estas dos informaciones y se ha limitado a declarar que "no se ha producido ninguna víctima" entre las filas leales a Bamako.

Fuentes militares también indicaron a Efe que un grupo de reconocimiento formado por 15 militares ha sido capturado por los rebeldes en la ciudad septentrional de Gao, una información que ha desmentido el centro de información del Ejército.

Los choques armados estallaron cerca de la localidad de Kona, a 80 kilómetros al norte de Mopti, situada en el centro-este de país y fronteriza con la región de Azawad.

Azawad, un territorio de unos 850.000 kilómetros cuadrados, fue tomado el pasado marzo por el grupo independentista Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA), que en junio perdió la hegemonía sobre esta región en favor del grupo salafí Ansar al Din, que contaba con el apoyo explícito de los combatientes terroristas de Monoteísmo y Yihad en África Occidental (MYAO).

Hace dos días, el Ejército anunció que había logrado repeler un ataque rebelde, el primero de esta magnitud en meses. Sin embargo, según fuentes militares, los combatientes salafíes lanzaron ayer una nueva ofensiva tras conseguir refuerzos.

Paralelamente, miles de personas marcharon hoy en Bamako entre las plazas de la Libertad y de la Independencia para pedir la liberación del norte de Mali.

Convocada por simpatizantes de los militares golpistas que el pasado 22 de marzo derrocaron al presidente Amado Tumani Turé, los congregados pidieron también la disolución de la Asamblea Nacional, la dimisión del presidente Dionkounda Traoré y la celebración de un diálogo nacional.

El pasado diciembre, la ONU aprobó una resolución que autoriza el envío de una fuerza militar conjunta africana (Afisma) a Mali por un periodo inicial de un año, con el objetivo de entrenar al Ejército maliense y apoyar al Gobierno para recuperar el control del norte del país.