El representante en Managua de la Unicef, Phillippe Barragne-Bigo, instó hoy a las autoridades de Nicaragua a "hacer mucho trabajo con los hombres nicaragüenses para cambiar la percepción de su masculinidad" y evitar la violencia de género, que cobró la vida de al menos 83 mujeres en 2012.

"Un hombre que atiende a un niño: que lo baña, que canta con él, que lo atiende, es un hombre que tiene una percepción en su masculinidad diferente y que va a ser menos propenso a la violencia verbal, primero, y física después", consideró el representante de la Unicef en Nicaragua.

El francés Barragne-Bigo dijo a periodistas que si bien existe una nueva ley de violencia contra las mujeres, que entró en vigor en junio del año pasado, los asesinatos contra las féminas continúan en este país centroamericano.

Esa ley tipifica el "femicidio" como el delito que comete el hombre que dé muerte a una mujer, en público o en privado, como resultado extremo de la violencia.

Esa ley también castiga diversos tipos de maltrato, como el físico, psicológico, sexual y patrimonial.

Para el representante en Nicaragua del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), esa ley "no es suficiente" porque, a su juicio, "las leyes no cambian rápidamente las normas sociales".

"Hay que hacer un trabajo con la familia, de puerta a puerta, de diálogo, y, personalmente, hay que hacer mucho trabajo con los hombres nicaragüenses para cambiar la percepción de su masculinidad", apuntó.

El funcionario dijo que se debe "hacer mucho trabajo con los hombres jóvenes" nicaragüenses, que representan el 40 % de la población estimada en seis millones de habitantes.

Observó que Nicaragua es uno de los países con mayores índices de embarazos entre adolescentes (109 por cada 1.000 mujeres, según la ONU), por tanto, insistió, "hay que trabajar con estos jóvenes".

Durante 2012 fueron asesinadas al menos 83 mujeres, según cifras de la no gubernamental Red de Mujeres contra la Violencia, y en 2011 76 mujeres.