El Gobierno brasileño descartó hoy que la sequía que vive parte del país pueda afectar la producción de las plantas hidroeléctricas, principal fuente energética del país, y degenerar en una crisis del sector.

El ministro de Minas y Energía, Edison Lobão, afirmó en una rueda de prensa que Brasil tiene condiciones de "atender a todas" sus necesidades energéticas y descartó que se repita un racionamiento de electricidad como el que ocurrió en 2001, que se debió en parte a una sequía.

Los embalses de las cuencas fluviales del sureste y de la región centro-oeste, que nutren las mayores hidroeléctricas del país, descendieron hoy a un nivel del 28,32 por ciento, inferior al que se registraba en esta época en el año del racionamiento, según datos oficiales.

No obstante, el ministro señaló que la potencia instalada del país ha aumentado de 70.000 megavatios en 2001 hasta 121.000 megavatios en la actualidad, a la vez que se ha reducido la dependencia de las hidroeléctricas hasta el 75 por ciento.

Para suplir el descenso de la producción hidroeléctrica por el bajo nivel de los embalses, las autoridades ordenaron conectar numerosas centrales térmicas a gas natural que se usan normalmente en las épocas secas.

El ministro descartó que el uso de las térmicas pueda provocar un desabastecimiento de gas natural en las industrias que consumen esa materia prima y también negó que se vaya a producir un aumento de tarifa duradero a los consumidores.

Si el régimen de lluvias es normal entre enero y abril, la época más húmeda en Brasil, no se producirá un aumento de tarifa eléctrica de los consumidores, según dijo el director del Operador Nacional do Sistema Eléctrico (ONS), Hermes Chipp.

En el caso de una sequía extrema, el costo adicional de usar las centrales térmicas ascendería a los 400 millones de reales (unos 200 millones de dólares) por mes, lo que repercutiría en las facturas de los consumidores el año que viene.

El pasado diciembre, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, calificó de "ridículo" barajar que Brasil corra el riesgo de racionamiento de energía.

En los últimos meses se han registrado varios apagones de varias horas por diversos motivos que han llegado a afectar al mismo tiempo hasta a 53 millones de personas en todo el país.