Grecia y España fueron los dos países de la Unión Europea (UE) donde más descendieron los ingresos brutos disponibles de los hogares entre 2009 y 2011, según un informe publicado hoy por la Comisión Europea (CE).

El estudio sobre la evolución del paro y los sistemas de protección social en la UE en 2012, presentado hoy por el comisario europeo de Empleo y Asuntos Sociales, Laszlo Andor, pone de manifiesto las grandes diferencias entre Estados miembros en lo referente al empobrecimiento de los hogares y los riesgos de esquivar o caer en la exclusión.

Así, los grupos de población más expuestos a la pobreza son los adultos jóvenes, las mujeres desempleadas y las madres solteras, mientras que la ausencia de una recuperación económica "tangible" ha incrementado la presión sobre los ingresos de los hogares en la mayoría de los Estados miembros y aumentado el riesgo de "exclusión a largo plazo".

Los ingresos brutos disponibles de los hogares disminuyeron entre 2009 y 2011 en dos tercios de los países de la UE.

Donde más cayeron fue en Grecia (17 %), España (8 %), Chipre (7 %) y Estonia e Irlanda (5 % en ambos casos), una evolución que contrasta con la situación observada en los países nórdicos, Alemania, Polonia y Francia, donde unos sistemas de bienestar social y unos mercados laborales "más resistentes" permitieron que los ingresos continuaran creciendo durante la crisis.

En cualquier caso, la CE advierte de que la continuación de la crisis "incrementa los riesgos de exclusión a largo plazo en todas partes".

En ese contexto, la Comisión aseguró que este año espera presentar unas directrices sobre inversión social para que los Estados miembros pongan en marcha políticas sociales "adecuadas, sostenibles y eficaces" que refuercen el capital humano y la cohesión social.

En opinión de la CE, el impacto de la crisis en la situación social es ahora "más agudo", al debilitarse los iniciales "efectos protectores" de unos ingresos fiscales más bajos y mayores niveles de gasto en prestaciones sociales.

El comisario Andor destacó en un comunicado que 2012 fue otro año "muy malo" para Europa en términos de paro y deterioro de la situación social, pero indicó que "unas reformas apropiadas del mercado laboral y mejoras en el diseño de los sistemas de bienestar, pueden aumentar la resistencia de los países" a la crisis.

"Es improbable que Europa vaya a ver demasiada mejoría socio-económica en 2013 a menos que logre mayor progreso de forma creíble para resolver la crisis del euro, encontrando fuentes para las necesarias inversiones", indicó.

El informe de la CE también pone de manifiesto que la media de desempleo en la UE aumentó a cerca del 11 % y que se confirmaron las divergencias entre los países del norte y el sur de la zona del euro.

La diferencia entre estas dos áreas era de 3,5 puntos en 2000, cayó a cero en 2007 y volvió a subir a 7,5 puntos en 2011, mientras que fuera de la zona del euro también aumentó pero a menor ritmo.

Por otra parte, el estudio recuerda que "desplazar la carga tributaria" del trabajo a otras fuentes (como a las emisiones de CO2 o al consumo o la propiedad) puede impulsar la creación de empleo.

Además, recalca que los salarios "no son sólo un factor de coste, sino que también proporcionan ingresos a la gente para adquirir bienes y servicios", y apunta que recortarlos "podría mejorar la competitividad pero también reduciría la demanda doméstica de producción de las empresas, lo que llevaría a una potencial destrucción de empleos".

Por último, el informe señala que, especialmente en los países del sur de la UE, la correspondencia entre cualificaciones y empleos es mala o ha empeorado, por lo que recomienda que los estados inviertan de manera más eficaz en educación y formación, sobre todo en sectores pujantes como las tecnologías, la economía verde, la información y comunicación o el cuidado sanitario.