El Tribunal Supremo Electoral de Bolivia presentó hoy un informe que avala la consulta realizada por el Gobierno a los habitantes del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) sobre la polémica construcción de una carretera que partirá en dos esta zona, y que ha sido aceptada.

Los resultados de la consulta fueron adelantados hace un mes por el Gobierno boliviano, que dio así luz verde a una infraestructura a la que aún se opone una buena parte de los indígenas y para la que el Ejecutivo de Evo Morales todavía no dispone de financiación.

La presidenta del TSE, Vilma Velasco, recalcó hoy en un acto ante miembros del Gobierno, organizaciones sociales, dirigentes indígenas y representantes diplomáticos que el informe de observación supuso más de cinco meses de "arduo trabajo" y recalcó que se trata de un "análisis cualitativo" que no entra a valorar el proceso.

Quince brigadas de observadores acompañaron durante todo el operativo a los responsables de realizar la consulta, efectuada del 29 de julio al 7 de diciembre del año pasado y que incluyó a 58 de las 69 comunidades que pueblan el Tipnis.

Las once comunidades restantes se negaron a ser consultadas y en algunos casos mantuvieron bloqueado el río Isiboro, donde tendieron alambradas de púas para impedir el paso de las embarcaciones con las brigadas gubernamentales.

Estos grupos indígenas no reconocen los resultados de la consulta, que calificaron de "clandestina" y rechazaron al considerar que los funcionarios estatales se reunieron tan solo con familias afines al Gobierno que preside Evo Morales.

El Tipnis es un área de 1,2 millones de hectáreas con forma de triángulo invertido, situado entre los departamentos de Cochabamba y Beni, que Morales pretende integrar con la construcción de esta carretera.

La empresa brasileña OAS se adjudicó en 2008 la construcción de los 306 kilómetros de la vía, con una inversión total de 415 millones de dólares, de los que un banco estatal brasileño financiaba 332 millones.

El Gobierno anuló en mayo pasado ese contrato, argumentando que la firma brasileña no estaba cumpliendo con su trabajo.

Hace dos meses y sin que terminase la consulta, el Ejecutivo contrató a dos empresas bolivianas para retomar la construcción del primer tramo de la vía, que discurre entre dos pueblos del Chapare, el feudo político y sindical de Morales.

La carretera, asegura el Gobierno, llevará desarrollo a los aborígenes, pero los indígenas contrarios al proyecto, que han realizado dos marchas para defender el Tipnis, denuncian que la obra abrirá la puerta a la destrucción del parque.

La confrontación ha afectado la imagen de ambientalista de Morales y mermado su respaldo entre los indígenas, pero también ha dividido a ese sector de la población.