Las autoridades iraquíes ordenaron hoy la puesta en libertad bajo fianza de once detenidas, en un intento de calmar los ánimos de los manifestantes que han salido a las calles en varias provincias de mayoría suní en un pulso contra el Gobierno dirigido por el primer ministro chií Nuri al Maliki.

En declaraciones a la prensa, el portavoz del Ministerio de Justicia, Haidar al Sadi, anunció que ya han recibido las órdenes judiciales para liberar a las detenidas, así como trasladar a otras trece para que cumplan sus condenas en cárceles de sus lugares de origen.

Al Sadi precisó que seis reclusas serán trasladadas a las provincia de Salahedín (centro), cuatro a Nínive (norte) y tres a Al Anbar (oeste).

Esas provincias son escenario de protestas que piden la liberación de las detenidas y de los arrestados sin cargos, la mejora de las condiciones en las prisiones y la anulación de la ley antiterrorista, entre otros.

A principios de este mes, el ministerio reveló que los presidios del país acogen a 980 mujeres, de las que 211 han sido condenadas por terrorismo, mientras que el resto lo han sido por casos penales.

Las protestas se desencadenaron hace una semana tras la detención de varios guardaespaldas del ministro de Finanzas, Rafea al Isaui.

Los manifestantes exigieron la liberación de esos guardias y de otros detenidos, así como la reforma del proceso político, y acusaron al Gobierno de marginar a los suníes.

Al Maliki ha reconocido la legitimidad de algunas de las demandas de los manifestantes suníes y se ha comprometido a atenderlas personalmente.