El primer ministro iraquí, el chií Nuri al Maliki, aseguró hoy que ha empezado a atender algunas peticiones "legítimas" de los manifestantes y pidió que no se politicen las protestas desatadas en los últimos doce días en las regiones suníes.

"Seguimos con mucha atención lo que ocurre en varias provincias escenario de protestas, que tienen algunas peticiones legítimas y otras que se contradicen con el sistema político del país, en el que todos dependemos de la Constitución y las leyes", dijo Al Maliki en un comunicado.

"No debemos dar la oportunidad a las organizaciones terroristas, enemigas del proceso político, ni a los miembros del antiguo régimen de infiltrarse en las protestas para causar el caos y llevar el país a un conflicto sectario", añadió.

En respuesta a las peticiones de los manifestantes que llaman a que se anulen algunas leyes como la relacionada con la lucha contra el terrorismo, Al Maliki señaló que ni el Gobierno ni el primer ministro tienen el derecho constitucional de eliminar legislaciones.

"El Consejo de los Diputados asume la responsabilidad total de anular leyes (...) El Gobierno se compromete, según la Constitución, a aplicar las leyes aprobadas por el poder legislativo", agregó.

Sobre la liberación de los detenidos, que es otra petición de los manifestantes, Al Maliki afirmó que había solicitado al presidente del Consejo Supremo de Justicia que acelerase los juicios y que, como respuesta, más de 11.000 presos fueron liberados en el 2012.

Además, aseguró que se ha formado un comité de ulemas religiosos y expertos judiciales para seguir los casos de mujeres detenidas, cuya libertad piden también los manifestantes.

Anoche, el presidente del Parlamento iraquí, Osama al Nuyeifi, pidió que se celebre una sesión excepcional para tratar la crisis política por la que atraviesa el país.

Las protestas se han desarrollado en algunas regiones suníes en Irak, sobre todo en la provincia de Al Anbar, tras la detención de los guardaespaldas del ministro de Finanzas, Rafia al Isaui.

Los manifestantes exigen la liberación de esos agentes y de otros detenidos, así como la reforma del proceso político, al tiempo que acusan al Gobierno de marginar a los suníes.

Al Maliki admitió la legitimidad de algunas de las demandas de los manifestantes suníes y se comprometió a atenderlas personalmente.