Nueve personas aparecieron hoy muertas en una lujosa finca de Envigado, una localidad vecina a Medellín donde el difunto capo Pablo Escobar construyó su propia cárcel, un crimen múltiple que según la Policía Nacional puede tener que ver con un ajuste de cuentas.

"Puede ser un ajuste de cuentas", dijo a Efe el comandante de la Policía Metropolitana de Medellín (Antioquia, noroeste), el general Yesid Vázquez, quien se encuentra en la casa "La Piscina" controlando la recolección de pruebas.

El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía comenzó a levantar los cuerpos de los cinco hombres y las cuatro mujeres asesinados, que presentaban impactos de bala en la cabeza.

Todos ellos eran jóvenes y se encontraban en la primera y segunda planta de la lujosa casa en la que supuestamente habían pasado la noche celebrando una fiesta.

En las inmediaciones de la casa, la Policía halló un vehículo 4x4 blindado, una motocicleta y un arma de fuego, que podrían pertenecer a los atacantes.

Aún no se ha establecido si los agresores irrumpieron en la casa de madrugada o si incluso compartieron con las víctimas la velada.

Vázquez explicó que la casa "estaba recién vendida por una señora de Envigado", pero afirmó que todavía no se conoce la identidad de las víctimas ni a qué se dedicaban, como tampoco se tienen todavía evidencias de los agresores.

"Se creó un grupo interdisciplinar entre la Fiscalía, la Policía y el CTI, y se investigará para esclarecer cuanto antes esta matanza", agregó.

La finca está rodeada de casas de recreo, y es muy próxima a la lujosa cárcel "La Catedral", que se levantó para Pablo Escobar cuando se entregó a las autoridades en 1991 y de la que después se fugó.

Escobar ocupó aquella prisión durante poco más de un año desde el 19 de junio de 1991 tras sellar un acuerdo con el entonces presidente César Gaviria, por el que el jefe del cartel de la droga de Medellín aceptaba el cautiverio a cambio de que el Gobierno revocara un tratado de extradición con Estados Unidos.

El penal es hoy un hogar para ancianos sin recursos. EFE