Al menos cinco iraquíes resultaron hoy heridos en los disturbios que estallaron en la ciudad de Ramadi, cien kilómetros al oeste de Bagdad, durante la visita de un responsable gubernamental para negociar con manifestantes suníes.

El activista Mohamed Dulaimi, uno de los organizadores de las protestas, aseguró a Efe que los manifestantes lanzaron piedras contra el viceprimer ministro iraquí, Saleh al Mutlak, a su llegada al lugar donde estaban concentrados.

Al Mutlak fue atacado cuando intentaba subir a un escenario para ofrecer un discurso, pero tuvo que abandonar inmediatamente Ramadi -capital de Al Anbar- en un taxi con destino a Bagdad.

Al menos cinco personas resultaron heridos por el lanzamiento de piedras entre los manifestantes y la guardia de Al Mutlak, que también disparó al aire para dispersar a la multitud.

Los manifestantes en la provincia de Al Anbar, en el oeste de Irak, rechazaron ayer negociar con el ministro de Defensa, Saadun Dulaimi, que había llegado a la sede del Mando de Operaciones en esa región, y pidieron que este se desplace a la plaza donde se manifiestan para negociar con ellos.

Las concentraciones, que comenzaron hace una semana, continuaron en algunas regiones suníes en Irak, sobre todo en la provincia de Al Anbar, tras la detención de guardaespaldas del ministro de Finanzas, Rafia al Isaui.

Los manifestantes exigieron la liberación de esos guardias y la liberación de los detenidos, así como la reforma del proceso político, y acusaron al Gobierno de marginar a los suníes.

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, admitió en la víspera la legitimidad de algunas de las demandas de los manifestantes suníes y se comprometió a atenderlas personalmente.