La emanación de gases y cenizas del volcán San Cristóbal en Nicaragua disminuyó esta mañana, pero el coloso empezó a expulsar un polvo fino que podría ser peligroso para la salud, sobre todo la visión, informó hoy la Defensa Civil.

"En los primeros días salía un material grueso, tipo arenoso, pero ahora sale un polvo más volátil y liviano que puede ser más peligroso, porque se puede meter en los ojos", dijo a Efe el mayor Carlos Cáceres, jefe de la Defensa Civil de Chinandega, provincia donde se encuentra el volcán, a 135 kilómetros al noroeste de Managua.

Cáceres afirmó que el San Cristóbal amenaza un área donde aproximadamente viven 400.000 habitantes.

El Gobierno de Nicaragua mantiene el estado de alerta amarilla en el occidente del país, lo que significa que la población y las autoridades deben estar preparadas para actuar ante un posible desastre.

Medios locales informaron hoy que el Ministerio de Salud preparó dos hospitales para recibir a las personas que puedan ser afectadas por la actividad eruptiva.

Las instituciones del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) informan de manera constante a la población sobre cómo protegerse de los gases y material expulsado por el volcán.

Además, el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) mantiene las previsiones de una erupción "moderada" de gases y cenizas.

Hasta hoy más de 300 personas han sido evacuadas de las proximidades del volcán, confirmó la Defensa Civil.

"En las evacuaciones damos prioridad a mujeres, niños, personas de la tercera edad y con discapacidad, pero se están quedando los cabezas de familia, los hombres, para cuidar sus pertenencias", comentó Cáceres.

La Defensa Civil confirmó que aun cuando la emanación de gases ha disminuido, las faldas del volcán podrían volverse inhabitables el fin de semana.

Cáceres adelantó que la Unidad Humanitaria de Rescate ingresará hoy nuevamente a estas zonas, para intentar evacuar a más personas y trasladar algunas de sus pertenencias.

La orden de desvíos de rutas aéreas en el litoral Pacífico de Nicaragua se mantiene.