El alcalde de la ciudad septentrional maliense de Gao, Sadou Diallo, hizo hoy una llamada de atención sobre las prácticas que allí emplean los salafistas, en especial la continuada aplicación de la versión más extrema de la ley islámica, y pidió que se ponga fin a lo que calificó de "masacre".

En declaraciones a Efe, Diallo dijo: "es necesario detener esta masacre mientras haya tiempo todavía", al señalar que los salafistas del movimiento Monoteísmo y Yihad en África Occidental (MYAO), que controlan en la práctica Gao, aplican sistemáticamente castigos corporales, como las amputaciones de manos a los ladrones, en virtud de su visión rigorista de la "sharía".

En este sentido, Diallo manifestó que una decena de personas está a la espera de correr el mismo destino que hoy sufrieron dos hombres acusados de robar, a los que les fue amputada la mano.

Desde el golpe de Estado que el pasado 22 de marzo derrocó al presidente maliense Amadu Tumani Turé, el norte de Mali, una vasta región de 850.000 kilómetros cuadrados, permanece fuera del control del gobierno de Bamako.

Así, en abril los rebeldes tuareg del Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA), proclamaron unilateralmente la independencia de la región septentrional, cuyo control perdieron a partir del mes de junio en beneficio de grupos salafistas como MYAO Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y Ansar Al Din.

La creciente gravedad de la situación en Mali llevó a la ONU a aprobar el pasado jueves una resolución favorable a la intervención de una fuerza militar internacional, integrada por tropas de países de la Comunidad de Estados de África Occidental (CEDEAO) y que aún está pendiente de planificar y desarrollar dicha operación.

En este sentido, el MNLA y Ansar al Din ratificaron ayer, viernes, en Argel la tregua que suscribieron el pasado día 4 en Burkina Faso y expresaron un compromiso de colaboración con el gobierno de Bamako, en particular en la lucha contra AQMI y el MYAO.

En un comunicado conjunto, reproducido por la agencia argelina APS, el MNLA y Ansar Al Din se comprometieron a abstenerse de "cualquier tipo de actos hostiles", así como de cualquier acción que pueda desembocar en "una situación de confrontación".