Los panameños conmemoraron hoy con misas y otra actividades como un cabildo abierto los 23 años de la invasión militar de Estados Unidos para derrocar al exgeneral Manuel Antonio Noriega, quien se encuentra preso en Panamá desde hace un año.

Los actos conmemorativos se iniciaron con misas y una visita al Jardín de Paz, un cementerio privado de la capital en el que están sepultadas en su mayoría las víctimas de la invasión, cuya cifra exacta nunca se ha determinado.

Como en anteriores ocasiones, el Gobierno no tiene previsto celebrar ningún acto oficial para conmemorar la invasión.

Olga Cárdenas, dirigente popular de El Chorrillo, uno de los barrios de esta capital más castigados por la invasión, organizó para hoy un cabildo abierto en ese lugar y en declaraciones a los periodistas se quejó de que ningún gobierno ha tenido la voluntad de decretar el 20 de diciembre como día de duelo nacional.

"No se atreve (el gobierno) a enfrentarse a las reacciones de EE.UU.", subrayó la dirigente.

Carlos Abadía, exdirigente de la Cruzada Civilista, organización que luchó en las calles contra el régimen de Noriega, dijo a la prensa que si bien ese fue un episodio triste para Panamá, también fue una época de lucha de un pueblo por recobrar su democracia.

"La invasión fue el resultado del acto irresponsable de un dictador que lo único que buscaba era perpetuarse en el poder avasallando a un pueblo, pero también es la irresponsabilidad de una potencia (EE.UU.) por haber creado ese monstruo", agregó.

Por su parte, la organización no gubernamental Movimiento Ciudadano solicitó que se declare el 20 de diciembre como "día de duelo y reflexión", y que se cree un museo sobre la invasión.

Ana Elena Porras, miembro de la organización, dijo a los periodistas que hay una deuda pendiente con los vecinos de El Chorrillo, porque fueron víctimas de una masacre.

Transcurridos 23 años de la acción militar estadounidense, sigue sin haber una cifra oficial de víctimas.

Extraoficialmente se calcula que murieron unas 500 personas, entre civiles y militares, pero las organizaciones populares creen que hubo más de 5.000 muertos.

En la invasión estadounidense, denominada "Causa Justa", unos 26.000 soldados llegaron a Panamá para desmantelar el Ejército panameño y capturar a Noriega, que se entregó trece días después y fue condenado en EE.UU. a cuarenta años de prisión por narcotráfico.

El 23 aniversario de la invasión tiene por segundo año consecutivo un ingrediente polémico por la presencia en Panamá de Noriega, quien fue extraditado el 11 de diciembre de 2011 desde Francia, donde purgó una pena de cárcel por blanqueo de dinero proveniente del narcotráfico.

Otro ingrediente polémico para la ocasión es la reciente designación por el gobierno de Ricardo Martinelli de la abogada Ana Belfon para ser la próxima procuradora general.

Ese nombramiento es criticado por la oposición y por miembros de la sociedad civil, por haber sido Belfon una destacada fiscal durante el régimen militar de Noriega (1983-1989).

El "exhombre fuerte", de 78 años y que tiene problemas de salud derivados de un accidente cardiovascular, ocupa desde el 11 de diciembre del año pasado una celda en la cárcel El Renacer, situada a orillas del Canal, en una zona selvática que hasta el año 2000 estaba bajo el control del Ejército de Estados Unidos.

El exdictador, que fue juzgado en ausencia en Panamá por delitos que van del homicidio al tráfico de personas, cumple penas de más de 60 años de cárcel mientras se tramitan otros juicios en su contra.

Noriega fue el último general que sojuzgó este país durante el periodo dictatorial inaugurado en 1968 por un golpe encabezado por el general Omar Torrijos, fallecido en 1981.