La actividad económica en Estados Unidos se aceleró durante el trimestre julio-septiembre y marcó un ritmo de crecimiento del 3,1 % anual, el más alto desde el último trimestre del año pasado, según informó hoy el gobierno.

El Departamento de Comercio divulgó el cálculo final de los tres que hace del producto interior bruto (PIB) y ajustó las cifras para tomar en cuenta una reducción del déficit en el comercio exterior y un incremento en el empleo y en el gasto de los consumidores.

En su cálculo anterior el gobierno había señalado un ritmo de crecimiento del 2,7 % para el tercer trimestre del año y la mayoría de los analistas esperaba una corrección al 2,9 %.

En el segundo trimestre el ritmo de crecimiento del PIB de EE.UU. fue del 1,3 % anual.

Los mismos analistas creen que el dato del tercer trimestre quizá no se sostenga hasta fin de año debido al impacto del ciclón Sandy, que devastó parte de la costa nordeste del país, y la incertidumbre acerca de una crisis fiscal.

El gobierno del presidente Barack Obama y la mayoría republicana en la Cámara de Representantes siguen sus negociaciones sobre aumentos de impuestos y recortes de gastos.

Si no hubiese un acuerdo antes de fin de año entrarán en vigencia aumentos de recaudaciones y bajas de gastos gubernamentales automáticos.

Los ajustes de datos, señaló el informe del gobierno, "no han modificado en mucho el panorama general de la economía para el tercer trimestre".

Los datos frescos muestran que en el tercer trimestre el gasto de los consumidores, que en EE.UU. equivale a casi el 70 % del PIB, creció a un ritmo del 1,6 % anual, comparado con el 1,4 % en el cálculo previo.

Estas compras aportaron 1,12 puntos al crecimiento del PIB en el tercer trimestre.

En el segundo trimestre el ritmo anual de incremento del gasto de los consumidores había sido del 1,5 %. El aumento del periodo julio-septiembre se debió, principalmente, a más gastos en el cuidado de la salud.

Otro ajuste de cifras mostró una mejoría en la balanza de pagos, con una disminución de casi el 0,6 % en las importaciones, la primera en tres años, a lo cual contribuyó la caída en los precios del petróleo importado.

El achicamiento del déficit en el comercio exterior aportó 0,38 décimas de punto porcentual al crecimiento del PIB.

Otras contribuciones a las cifras ajustadas provinieron de aumentos significativos en la inversión de la empresa privada en inventarios, e incrementos en los gastos de los gobiernos federal, estatales y municipales.

El cambio en los inventarios privados contribuyó con 0,73 de punto porcentual al crecimiento, pero ese mismo dato puede tornarse un impedimento en el último trimestre si el exceso de inventario hace que las empresas aminoren la producción.

El renovado gasto gubernamental sustentó mejor el crecimiento en el tercer trimestre, y los gastos de los gobiernos municipales y estatales añadieron 0,04 de punto porcentual al PIB, la primera contribución de este tipo desde el tercer trimestre en 2009.

El gasto del gobierno federal, que aumento un 9,5 % después de contracciones consecutivas en cada uno de los cuatro trimestres anteriores, probablemente no continuará su crecimiento tras la crisis fiscal.

La Reserva Federal moderó la semana pasada su previsión de crecimiento de la economía estadounidense, que acabará el año con una mejora del 1,7 % al 1,8 %, y mejoró las proyecciones de desempleo en el país, que cerrará por debajo del 8 %.

El banco central de EE.UU. vaticino que el Producto Interior Bruto (PIB) cerrará el año con un incremento del 1,7 % al 1,8 %, mientras que tres meses atrás aseguró que podría avanzar entre un 1,7 % y un 2 %.