La oficina del fiscal que lleva el caso de Paula Broadwell, examante del exdirector de la CIA David Petraeus, informó hoy que no presentará cargos contra ella por ciberacoso en relación con el escándalo sexual que obligó a dimitir al general.

"La Oficina del Fiscal del Distrito Medio de Florida ha decidido no proseguir con las acusaciones de ciberacoso que involucraban a Paula Broadwell", indicó la propia oficina en un comunicado, en relación con los correos electrónicos supuestamente amenazantes que ésta mandó a la amiga de Petraeus Jill Kelley.

Fueron estos correos anónimos los que llevaron a Kelley, residente en Tampa (Florida), a presentar una denuncia ante el FBI, lo que desencadenó la investigación en la que se descubrió el 'affaire' entre Petraeus y Broadwell.

La acusación que pesaba sobre Broadwell no prosiguió al considerar desde la fiscalía que esto es lo que indica la jurisprudencia, tras comparar "casos precedentes relevantes con los hechos concretos de este caso".

"Estamos satisfechos con la decisión y también con la profesionalidad demostrada por la Oficina del Fiscal de Tampa", indicó Robert Muse, abogado de Broadwell, tras conocer la decisión.

En los correos electrónicos que Broadwell dirigió a Kelley de forma anónima, ésta le amenazaba con hacerla "desaparecer" si la amiga de Petraeus no se alejaba del general, ya que, supuestamente, la examante veía en Kelley una "amenaza" para su propia relación extramatrimonial.