El primer ministro de Georgia, Bidzina Ivanishvili, expresó hoy la esperanza de restablecer la integridad territorial del país y la amistad con Rusia, que ha reconocido la independencia de las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur y ha emplazado tropas en sus territorios.

"Tengo fe en que recuperaremos la amistad que nos unió durante dos siglos", dijo Ivanishvili a un grupo de periodistas extranjeros invitados a la capital georgiana.

El primer ministro se convertirá en la principal figura política del país caucasiano después de octubre próximo, tras las elecciones presidenciales y la entrada en vigor de la reforma constitucional que recorta las facultades del jefe de Estado a favor del Ejecutivo.

A diferencia del presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, que rechaza toda posible reunión con los dirigentes rusos mientras Moscú siga ocupando territorio georgiano, Ivanishvili no descartó la posibilidad de semejante encuentro en el futuro.

"Confío en el futuro poder reunirme con (el primer ministro ruso, Dmitri) Medvédev o con (el presidente, Vladímir) Putin. Confío que podremos arreglar nuestras relaciones con Rusia, pero ello presupone restaurar la integridad territorial y la devolución de todo lo que nos pertenece por derecho", insistió.

"La amistad es imposible" mientras Rusia siga ocupando los dos territorios separatistas georgianos, cuya independencia reconoció tras la guerra de agosto de 2008, dijo.

"Considero que ambas partes hemos tenido la culpa", dijo Ivanishvili, y aseguró que Georgia está lista para poner en marcha el arreglo del conflicto.

"Estamos en un atolladero, en uno de esos callejones en los que es fácil entrar pero muy difícil salir", indicó.

Para conseguirlo, dijo, "se necesitan voluntad, tiempo y mucha paciencia".

"Aunque aún no podamos volver a ser amigos, sí podemos desarrollar el comercio y la cultura", insistió.

En este sentido, saludó las recientes negociaciones en Ginebra de su enviado especial, Zurab Abashidze, y el viceministro de Exteriores ruso, Grigori Karasin, que calificó de "gran paso para empezar a recuperar los contactos".

"Tengo fe en que volveremos a ser amigos, igual que lo fuimos durante dos siglos", insistió.

Al mismo tiempo, el nuevo hombre fuerte de Georgia volvió a reiterar la vocación europea y atlantista de su país.

"Quiero confirmar ante todo nuestra fidelidad a los valores occidentales, nuestra firme e invariable decisión de ser miembros de la OTAN y de la Unión Europea", subrayó.

A la vez, indicó, "somos realistas y entendemos las dificultades que deberemos vencer antes de ser admitidos en ambas organizaciones".

Por eso, "a diferencia del anterior Gobierno, no andamos diciendo que nuestra militancia en la OTAN está a la vuelta de la esquina".

En el ámbito interno Ivanishvili insistió en que "las tareas prioritarias son consolidar los valores democráticos, proteger las libertades de la democracia, restablecer la justicia y erigir un Estado basado en esos principios".

Ante las acusaciones de sus rivales políticos, el primer ministro abogó por la "cohabitación" de las fuerzas políticas enfrentadas, pero insistió a la vez en que "la justicia no será restablecida y la gente no tendrá fe en los procesos políticos si no se revelan los hechos y se castiga a los culpables".

Refiriéndose a sus predecesores en el poder, afirmó que "hay mucha documentación que evidencia que usaron las detenciones y torturas como instrumentos de represión política y para la confiscación de bienes".

Ivanishvili, multimillonario que amasó su fortuna en Rusia, dijo hoy que su única propiedad inmobiliaria en aquel país es una casa y que todos sus capitales están invertidos en acciones en Europa, Estados Unidos y Rusia.

"No permitiremos que los funcionarios del Estado se inmiscuyan en los negocios ni toleraremos monopolios", dijo.

"Georgia debe ser un país económicamente fuerte y atractivo", puntualizó.

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Miguel Bas