El Gobierno francés revisó hoy a la baja el objetivo del gasto público en los próximos cinco años para tener en cuenta en particular su plan de competitividad, que supondrá exenciones de cotizaciones a las empresas por un total de 20.000 millones de euros.

La modificación se formalizó con la enmienda de la ley de programación de presupuestos para el periodo 2012-2017, que se encuentra en fase de tramitación parlamentaria en la Asamblea Nacional, indicaron en un comunicado conjunto los ministros franceses de Finanzas, Pierre Moscovici, y del Presupuesto, Jérôme Cahuzac.

Las exenciones para las empresas, anunciadas el pasado 6 de noviembre con el llamado "pacto nacional para el crecimiento, la competitividad y el empleo", se financiarán a medias por un aumento de los impuestos (subida del IVA ya programada y otras tasas ecológicas aún por definir) y por un recorte del gasto público.

En la práctica, el gasto público progresará a un ritmo en volumen del 0,5 % anual de media, frente al 1,7 % al que lo hizo de 2007 a 2012 y al 2,3 % entre 2002 y 2007.

Eso significa una corrección de 10.000 millones de euros menos respecto al proyecto inicial de la ley de programación interanual de las finanzas públicas.

El Ejecutivo insistió en que no se altera ni el objetivo de disminución del déficit público, ni la evolución anticipada de la deuda pública, que debería empezar a disminuir en términos de Producto Interior Bruto en 2014.

Por otro lado, el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, organizó hoy un seminario con varios miembros de su Gobierno para anunciar la revisión de todas las políticas públicas de aquí a 2017, con el objetivo de obtener los 10.000 millones de euros necesarios para financiar el pacto de competitividad.