La iglesia católica boliviana y activistas por los derechos humanos denunciaron hoy que hubo presiones y represalias a los nativos de la reserva ecológica Tipnis para que participen en la consulta promovida por el Gobierno para validar la construcción de una polémica carretera en ese parque.

Una comisión de la iglesia católica, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia y la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) recogió tales testimonios en visitas a 35 comunidades del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) efectuadas entre el 29 de noviembre y el 13 de diciembre.

Según el informe presentado hoy en La Paz, el objetivo fue "verificar" si el proceso promovido por el Gobierno "se realizó de acuerdo a los estándares" establecidos en normas nacionales e internacionales para hacer la consulta.

"Los testimonios recogidos dan cuenta que todas las reuniones promovidas por el Gobierno (...) fueron motivadas por la entrega de obsequios a la comunidad, oferta de proyectos de desarrollo, mejoras en salud y educación, presión y condicionamiento que derivaron en intimidaciones y en algunos casos, en represalias", dice el reporte.

Agrega que algunas comunidades fueron obligadas a participar por sus dirigentes y en aquellas donde se rechazó la consulta, se suspendieron los servicios de salud "por disposición de la Gobernación del Beni y el municipio de San Ignacio de Moxos", controlados ambos por el oficialismo.

Concluye señalando que el proceso "no se ha ajustado a los estándares de consulta previa, conforme lo establecen las normas nacionales e internacionales" ni respetó los procedimientos propios de los nativos del Tipnis.

La consulta además fue "precedida y acompañada por regalos, prebendas y promesas de desarrollo y servicios que condicionaron los criterios de 'libre' y 'buena fe'" y careció de información sobre "los impactos ambientales, sociales, económicos y culturales de la construcción de una carretera por medio" del parque.

La comisión visitó el Tipnis a pedido de los indígenas que rechazan la construcción de la carretera y que han realizado dos marchas para defender la reserva porque temen que la obra abra la puerta a la destrucción del parque.

El Ejecutivo, en cambio, asegura que la vía llevará desarrollo a los indígenas y promovió la consulta para validar su construcción, proceso que también fue rechazado por los nativos que resisten el proyecto vial.

Según el Ejecutivo, en ese proceso participaron 58 comunidades, el 84 % de las que habitan el parque, de las que 55 han aprobado la construcción de una "carretera ecológica" en el Tipnis.

Entretanto, los nativos que rechazan la carretera han denunciado que la consulta fue "irregular" porque se la hizo sólo con algunas familias que responden al Gobierno de Morales y se incluyó a campesinos de una zona colonizada dentro de la reserva. EFE