Un ingeniero ecuatoriano que colaboró con los abogados de los demandantes en un caso multimillonario contra la petrolera Chevron por contaminación en la Amazonía denunció que el estudio sobre impacto ambiental no fue imparcial, según su testimonio bajo juramento divulgado hoy.

Fernando Reyes aseveró que estuvo en un encuentro en marzo de 2007 con los letrados y Richard Cabrera, el perito que sería designado por la Corte para elaborar ese informe.

En esa reunión "dejaron de lado la apariencia de que el Sr. Cabrera actuaría de forma independiente para escribir un informe pericial bien fundamentado técnicamente", dijo Reyes en su declaración, presentada por Chevron en una demanda contra los abogados estadounidenses de los demandantes en una corte de Nueva York.

"Era obvio que los demandantes tenían ya predeterminadas las conclusiones del peritaje global y que ellos mismos escribirían el reporte que apoyaría su demanda por miles de millones de dólares contra Chevron", señaló Reyes en el testimonio, divulgado por la propia compañía.

Chevron ha argumentado que los abogados de los querellantes conspiraron para llevar a cabo un "fraude" en el caso, pero es la primera vez que aparece un testigo que apoye sus aseveraciones.

Pablo Fajardo, el abogado principal de los demandantes en Ecuador, no quiso hacer comentarios a Efe sobre el tema porque dijo que aún no había visto el documento.

En todo caso, los letrados han negado en el pasado cualquier irregularidad en el proceso y mantienen que con sus acusaciones Chevron solo intenta evitar la condena.

Dos tribunales ecuatorianos han ordenado a la multinacional pagar 19.000 millones de dólares por daños ambientales ocasionados entre 1964 y 1990 en la Amazonía ecuatoriana por Texaco, que fue adquirida posteriormente por Chevron.

El caso está actualmente en la Corte Nacional de Justicia de Ecuador, aunque la sentencia ya puede ser ejecutada porque Chevron no pagó una garantía, conocida como "caución", para detener su aplicación.

En octubre un tribunal ecuatoriano ordenó embargar los bienes de la multinacional en el país andino para cumplir con la multa, pero estos solo ascienden a unos 200 millones de dólares, contando activos de sus empresas filiales, según cálculos de los demandantes.

Por ello estos han iniciado procesos en Canadá, Brasil y Argentina, y en ese último país han logrado una orden de embargo de los bienes de dos subsidiarias de la multinacional, que bombearon 35.000 barriles por día en 2011 y seis millones de pies cúbicos de gas natural.

Chevron mantiene que los tribunales en el extranjero no deberían aplicar la condena emitida en Ecuador por las supuestas fallas en el proceso, como las que denuncia Reyes.

James Craig, portavoz de la compañía, dijo a Efe que su testimonio "es prueba irrefutable" del intento de "extorsión" a Chevron cometido por los abogados de los querellantes.

Reyes, quien vive en Ecuador, dice en el documento jurado que no ha recibido dinero o promesas de compensación por su testimonio, algo que corroboró Craig, quien dijo que el ingeniero ofreció su testimonio "por voluntad propia".

Reyes explica que hizo algunos trabajos para los abogados de los demandantes contra Chevron, quienes le propusieron que fuera él el técnico que la corte debería designar para elaborar el informe sobre el impacto ambiental de las actividades de Texaco.

También le dijeron cuánto debería ser el monto de indemnización que debería incluir en su estudio, según el documento.

Al final Reyes no cumplió los requisitos de la corte para su designación y él sugirió a Cabrera, porque para él "no eran tan importantes los temas de independencia y estándares profesionales, y por lo tanto no tendría ningún problema en hacer lo que estaban proponiendo los demandantes".

Cabrera recomendó en su estudio, emitido en 2008, que la multinacional pagara 27.000 millones de dólares por la contaminación supuestamente provocada en la Amazonía.

La compañía alega que ese informe en realidad lo escribieron los demandantes y que estos le pagaron 100.000 dólares a través de "cuentas secretas", además de sus honorarios de 260.000 dólares, algo que Fajardo niega.