Belén se prepara para una Navidad más pobre que las anteriores, con el aumento de las cancelaciones turísticas por la guerra en Gaza y la disminución de las ventas provocada por el anuncio israelí de que no transferirá los próximos cuatro meses los impuestos palestinos que recolecta.

La plaza de la Natividad está ya preparada para su mayor fiesta anual: con guirnaldas de luces, un pino gigante instalado en el centro de la plaza, cuyos adornos se encenderán próximamente, y una representación del Belén (con mula y buey incluidos, pese a las últimas declaraciones del Papa) en el adyacente Centro de Belén para la Paz.

Los betlemitas, sin embargo, no esperan este año mucho de lo que es su gran estación turística.

"El rechazo israelí a pagar el dinero de los impuestos, a transferir a los palestinos dinero palestino es un problema muy importante, porque mucha gente normal y muchos funcionarios no podrán hacer compras en Navidades", explica a Efe George Rishmawi, experto en turismo alternativo en Belén.

Según sus datos, "las ventas han bajado un cincuenta por ciento comparado con otros años" porque "la gente tiene una situación difícil" y muchos funcionarios saben que es posible que no cobren sus salarios en meses.

"No sabemos a cuántas casas podrá ir Santa Claus este año, ni cuánta gente podrá comprar ropa nueva y hacer compras esta Navidad", dijo Rishmawi.

Algo más optimista es el presidente de la Cámara de Comercio de Belén, Samir Hazbun, quien reconoce que la situación es peor que otros años pero cree que "como siempre, Israel al final transferirá el dinero" ya que "no es un regalo de Israel al pueblo palestino", sino que es propiedad de los palestinos.

Además, asegura, las familias de Belén "tienen una tradición y una responsabilidad social", por lo que harán gasto y celebrarán estas fiestas "aunque después tengan las cuentas en números rojos".

Hazbun admite, sin embargo, que el sector hotelero ha sido duramente golpeado en los meses de noviembre y diciembre "por la cancelación de entre un 20 y un 25% de las reservas hoteleras a causa de la guerra de Gaza", que se prolongó durante ocho días y durante la cual las milicias palestinas lanzaron cohetes que llegaron a alcanzar las proximidades de Jerusalén y Tel Aviv.

La crisis financiera de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que se arrastra ya desde hace más de un año por la falta de transferencia de fondos comprometidos por varios países, en su mayoría árabes, ya ha tenido su efecto en la Navidad betlemita, que este año tendrá algo menos de brillo.

El teniente de alcalde, Isam Juha, señaló ayer que los 50.000 dólares que Ramala entrega a Belén en diciembre para los adornos e iluminación navideña se han quedado este 2012 en 25.000. Menos luces y menos adornos.

Para Rishmawi, el motivo último es la ocupación que soporta Palestina.

"Responsabilizo a la ocupación israelí de que este año no vayamos a tener una buena Navidad en Belén. Cada año tenemos una peor Navidad y este año será el peor", asegura.

Además de la inestabilidad provocada por el conflicto en Gaza y la retención de impuestos palestinos, este experto en turismo achaca al muro de separación israelí, que atraviesa parte de Belén, el bajo número de turistas que recibe la ciudad donde la tradición cristiana sitúa el nacimiento de Jesús -cerca de dos millones al año, que este año se han quedado en millón y medio.

"A muchos turistas el muro les echa para atrás, les da miedo cruzarlo, también por la propaganda negativa sobre los palestinos que dicen que son peligrosos", se lamenta, antes de asegurar que "Belén es un sitio muy seguro y es muy significativo visitarlo en Navidad".

Pese a las previsiones negativas, la portavoz del gobierno de la ANP, Nur Odeh, resalta que "las Navidades son una época de esperanza, de poder tener sueños y expectativas, de poder mirar hacia adelante".

Para ella, esta ocasión es muy especial para Palestina, ya que es la primera vez que se celebra la Navidad tras el reciente cambio de estatus en la ONU al de estado observador no miembro.

"Aunque sigamos bajo ocupación, el mundo está apoyando los derechos del pueblo palestino y por eso hay un sentido de esperanza especial este año" afirmó.

Admite que la retención de fondos por Israel, que califica de "ataque a los derechos económicos palestinos", va a tener "un efecto negativo muy fuerte" y hará muy difícil para algunas familias afrontar la Navidad, ya que más de 150.000 personas dependen de los sueldos de la ANP y los impuestos recolectados por Israel suponen más de la mitad de su presupuesto.

La contracción del consumo de esas familias, afirma, afectará a toda la economía.

No obstante, opina sonriente que "cuatro meses de castigo por poder defender tus derechos, por poder tener al mundo a tu lado, va a ser doloroso, pero no es un precio muy alto".